24/11/2025
Un padre narcisista no ama a sus hijos: los usa para controlar a su madre.
Para él, los niños no son corazones que proteger, sino herramientas para manipular.
Tuerce su inocencia y la convierte en un arma: elogia a uno, ignora a otro… solo para romperle un poco más el espíritu.
En público actúa como el “papá perfecto”, pero a puerta cerrada, cada sonrisa tiene un motivo oculto.
No ve a sus hijos como personas con alma y emociones; los ve como reflejos de sí mismo, extensiones de su propio ego. Y cuando crecen y empiezan a pensar por sí mismos, se vuelve frío, cruel y distante… porque ya no puede utilizarlos.
¿Lo más triste? La madre suele guardar silencio, tragándose su dolor para mantener la paz, mientras los niños aprenden poco a poco que el amor debería doler.
Pero un día, verán la verdad.
Y cuando eso pase, su poder termina — porque la conciencia es libertad.