06/10/2021
Cada vez aumenta más el número de varones con problemas de Disfunción Eréctil (DE) y entre ellos un buen porcentaje son jóvenes entre 18 y 25 años.
Innumerables estudios han identificado las causas de esta disfunción, y entre los factores más relevantes se encuentran problemas que afectan la circulación sanguínea, obstrucción y endurecimiento de las venas o arterias (ateroesclerosis), además de complicaciones sistémicas como la diabetes, colesterol alto, obesidad, tabaquismo, presión arterial alta, bajo deseo sexual por descenso de la testosterona en sangre, siendo los más comunes a nivel orgánico.
Sin embargo, a nivel psicológico, también se ha hallado que el estrés en general, la ansiedad, y el miedo a fallar -no poder satisfacer a su pareja-, forman parte de otros de los fundamentos de mayor referencia terapéutica, tanto en adultos como en jóvenes.
Es importante señalar que las razones por las que este problema está atrapando a la juventud es debido a la práctica de una serie de hábitos nada saludables, tales como: consumo de alcohol, tabaco, dr**as, sedentarismo, insomnio a causa del enganche tecnológico, masturbación compulsiva y consumo excesivo de pornografía, lo que acarrea que se afecte su vida generando problemas de autoestima, depresión, cansancio, fatiga, frustraciones, siendo todo esto impactante en su desempeño sexual.
Por tanto, para esta joven población, la hora de mantener relaciones sexuales aparece como un desafío ante la disfunción eréctil; cuando ésta llega a ser repetitiva crea pánico para los próximos encuentros, la ansiedad se apodera del joven, y puede llegar a evadir la intimidad sexual para no fallar de nuevo; la obsesión por estos intentos fallidos, encamina a un efecto de “bola de nieve” de gran frustración y el desenlace ameritará apoyo psicológico, médico, farmacológico o sexológico, según sea la magnitud.
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