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🖥 Asistencia psicológica online
🧠 Terapia Cognitivo Conductual
📚 Autora de Terapia de Bolsillo
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27/02/2026

Podés tener un buen trabajo, estabilidad económica, amigos, familia y una vida que, desde afuera, “está bien”. Y aun así sentirte vacío, sin energía, apagado o triste la mayor parte del tiempo. Eso no significa que seas desagradecido ni que algo esté mal con vos como persona. Puede ser depresión.

La depresión no se explica solo por las circunstancias externas. Tiene que ver con cómo está funcionando el cerebro, con cambios en la química cerebral y, sobre todo, con la forma en que se procesan los pensamientos y las emociones. Cuando alguien está deprimido, su mente tiende a enfocarse en lo negativo, a minimizar lo positivo y a anticipar el futuro como algo sin salida, aunque objetivamente haya motivos para pensar distinto.

Desde la Terapia Cognitivo Conductual entendemos que la depresión se sostiene por una combinación de pensamientos automáticos negativos, emociones intensas y conductas que se van restringiendo: menos disfrute, menos iniciativa, más aislamiento. No es falta de voluntad ni de ganas. Es un sistema que se va apagando de a poco.

Por eso escuchar frases como “pero si tenés todo” suele generar más culpa que alivio. La depresión no siempre se nota desde afuera y no se resuelve solo con actitud positiva.

La buena noticia es que se puede tratar. Trabajando sobre los pensamientos, las conductas y el sentido de la vida cotidiana, es posible recuperar energía, motivación y bienestar.

26/02/2026

Créditos

25/02/2026

Uno de los miedos más frecuentes en la ansiedad es el miedo a perder el control:
“¿y si me desmayo?”, “¿y si grito?”, “¿y si hago algo raro delante de otros?”.
Y en general, el problema no es tanto el síntoma, sino lo que la cabeza imagina que ese síntoma podría provocar.

Cuando aparece una sensación fuerte en el cuerpo, la mente la interpreta como una señal de peligro y enseguida suma una idea:
“esto se me va de las manos”.
Ese pensamiento no ayuda, al contrario: enciende todavía más la ansiedad.
Y cuanto más sube la ansiedad, más intensos se sienten los síntomas… y más fácil es creer que uno está perdiendo el control.

En consulta veo mucho esto: personas convencidas de que si la ansiedad sube un poco más, algo grave va a pasar.
Y no. La ansiedad puede ser muy incómoda, muy intensa, muy molesta… pero no te hace hacer cosas que no querés hacer.

El punto no está en frenar la sensación a toda costa, sino en dejar de tratarla como una amenaza.
Porque cuando el miedo es “perder el control”, el cuerpo pasa a ser el enemigo… y uno se vigila todo el tiempo.

Y ahí se arma el círculo:
más miedo → más atención al cuerpo → más ansiedad.

Por eso, más que pelear con lo que sentís, el trabajo es aprender a no leerlo como catástrofe.
No porque sea lindo sentir ansiedad, sino porque seguir interpretándola como peligro es lo que la mantiene.

24/02/2026

No es falta de ganas, ni comodidad, ni desinterés. En la depresión lo que está afectado es la capacidad real de iniciar y sostener acciones. A nivel físico y cerebral ocurren cambios concretos: se altera el funcionamiento de los circuitos vinculados a la motivación, la energía y la toma de decisiones, especialmente aquellos mediados por neurotransmisores como la dopamina. Por eso actividades que antes salían en automático —levantarse de la cama, bañarse, cocinar, responder un mensaje— pasan a sentirse como escalar una montaña.

Desde afuera muchas veces se intenta ayudar con frases como “dale, levantate”, “ponete las pilas”, “salí que te va a hacer bien”. El problema es que la persona con depresión no es que no quiere, es que no puede. La energía mental y física está disminuida, y exigir movimiento cuando el sistema está apagado suele generar más culpa, no más acción.

El cuerpo también acompaña este proceso. El apetito suele verse afectado: en algunas personas aparece una marcada falta de hambre, con desinterés por la comida o sensación de saciedad rápida. En otras, ocurre lo contrario: el apetito aumenta, especialmente hacia alimentos ricos en azúcar o harinas, como una forma de intentar compensar la baja activación del sistema de recompensa. Ninguna de estas respuestas es “debilidad”; son expresiones de un cerebro que está intentando regularse.

Otro síntoma central de la depresión es la anhedonia, que es la dificultad o imposibilidad de sentir placer. No se trata solo de estar triste, sino de que aquello que antes gustaba —ver una serie, escuchar música, salir con alguien, lograr algo— deja de generar disfrute. La persona puede hacer la actividad, pero no sentir nada, o sentir que da lo mismo.

Desde la Terapia Cognitivo Conductual entendemos que, cuando la depresión avanza, no se sale esperando a que vuelvan las ganas, porque las ganas no aparecen solas. El trabajo terapéutico apunta a reactivar de manera gradual la conducta, acompañando al cerebro a volver a encender esos circuitos, sin culpas ni exigencias irreales. La depresión no se supera con empujones, se aborda con comprensión, estrategia y tratamiento adecuado.

23/02/2026
23/02/2026

¿Sabías que tener un gen no significa que ese gen se vaya a expresar sí o sí?

Eso es lo que estudia la epigenética: cómo nuestros genes pueden “prenderse” o “apagarse” según el contexto en el que vivimos.
Nacemos con una carga genética, sí, pero esa carga no es un destino escrito en piedra.

Por ejemplo, podés tener predisposición genética a cierta enfermedad, a la ansiedad o a la depresión, pero eso no implica que inevitablemente vayas a desarrollarla.
La expresión de esos genes depende, en gran parte, de nuestros hábitos y de nuestro entorno.

La alimentación, la calidad del sueño, el movimiento que hacemos, el estrés crónico, los vínculos que sostenemos y hasta la forma en la que interpretamos lo que nos pasa influyen directamente en qué genes se activan y cuáles no.

Desde la Terapia Cognitivo Conductual esto es clave:
no siempre podemos elegir con qué genes nacemos, pero sí podemos intervenir en el contexto en el que esos genes se expresan.

Trabajar sobre hábitos saludables, aprender a regular emociones, modificar patrones de pensamiento y elegir vínculos más sanos no es solo “sentirse mejor”:
también es una forma concreta de cuidar el cuerpo y el cerebro.

No se trata de controlarlo todo ni de vivir en modo perfección.
Se trata de entender que hay mucho más margen de acción del que solemos creer.

La genética carga el arma, pero el ambiente muchas veces aprieta (o no) el gatillo.

22/02/2026

Muchas veces creemos que estar tranquilos es que todo salga como lo planeamos, que nada se desordene, que no aparezcan imprevistos.
Pero cuando nuestra calma depende de que todo esté bajo control, en realidad no estamos tranquilos: estamos en alerta.

La vida es incierta por definición. Siempre hay variables que no manejamos, personas que no responden como esperamos, situaciones que se escapan del plan. Y ahí es donde se pone a prueba nuestra forma de relacionarnos con lo que pasa.

El verdadero trabajo interno no es lograr que todo salga bien, sino aprender a no perder el eje cuando algo no sale como queríamos. Poder sostenernos incluso cuando hay dudas, cuando hay espera, cuando no hay garantías.

No se trata de resignarse ni de volverse indiferente, sino de dejar de atar la calma a resultados perfectos.
Porque la tranquilidad no es ausencia de problemas, es presencia de recursos internos para atravesarlos.

22/02/2026

Muchas veces imaginamos la depresión como alguien que no se levanta de la cama, no se baña, no tiene ganas de comer ni de ver a nadie.
Y sí, eso puede pasar.
Pero no siempre.

Hay personas con depresión que:
👉 Van a trabajar
👉 Cumplen con todo
👉 Se ríen
👉 Salen con gente
👉 Contestan mensajes
👉 Siguen funcionando

Y sin embargo, por dentro sienten:
– Vacío
– Cansancio mental
– Falta de sentido
– Tristeza constante
– Desgano
– Culpa
– Pensamientos de “no soy suficiente”

No es que estén exagerando.
No es que “no valoran lo que tienen”.
No es que “si se ríen entonces están bien”.

Muchas personas deprimidas no cuentan lo que les pasa porque:
• No quieren preocupar
• Sienten vergüenza
• Piensan que nadie las va a entender
• Creen que tienen que poder solas

Entonces se ponen una especie de máscara: funcionan por fuera, pero sufren por dentro.

Por eso, la depresión no siempre se nota.
Y por eso también es importante dejar de pensar que si alguien trabaja, se arregla o se ríe… entonces no puede estar mal.

A veces el dolor no se ve.
Pero eso no lo hace menos real.

Créditos

A veces no vemos la realidad con claridad. La vemos filtrada por los lentes que aprendimos a ponernos: ideas, creencias,...
21/02/2026

A veces no vemos la realidad con claridad. La vemos filtrada por los lentes que aprendimos a ponernos: ideas, creencias, historias que repetimos sin darnos cuenta.
Cuando empezamos a identificarlas, algo se afloja. Podemos cuestionar, elegir, ajustar el enfoque. Y mirar el mundo —y mirarnos— desde un lugar más amable y más real.

Si este carrusel te ayudó a ver algo distinto, mi libro Terapia de bolsillo puede acompañarte a seguir ajustando tus propios lentes.

20/02/2026

Y vos, ¿solés usar Google o Chat GPT cuando experimentás algún síntoma en el cuerpo?

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