04/11/2025
Aceptar no es rendirse, es recuperar el poder."
En la vida no siempre podemos elegir lo que nos sucede, pero siempre podemos elegir cómo respondemos a ello. El malestar emocional no es un enemigo, es un mensajero. Cuando lo evitamos, lo negamos o lo tapamos, el mensaje se hace más fuerte. Cuando lo observamos con honestidad y sin juicio, comenzamos a reconectar con nuestra capacidad interna de transformación.
Aceptar lo que sentimos no significa estar de acuerdo ni resignarse. Significa dejar de pelear con la realidad para empezar a crear desde ella. El coaching nos invita a pasar de la resistencia al aprendizaje: cuando soltamos la necesidad de que algo “debería ser diferente”, comenzamos a ver posibilidades que antes estaban bloqueadas por la lucha interna.
Aceptar es decir:
"Esto es lo que hay. Y aun así, yo elijo cómo seguir."
En ese instante, dejamos de ser víctimas de la emoción para convertirnos en observadores conscientes. Desde ahí, podemos actuar, sanar, decidir, redirigir… pero no desde la reacción, sino desde la presencia.
La verdadera libertad emocional no viene de controlar lo que sentimos, sino de hacernos responsables de lo que hacemos con lo que sentimos.