Editorial del primer número:
Quien agarre estas páginas desprevenido podría verse tentado de pensar que tiene en sus manos una revista. A ese lector, advertimos: esto no es una revista; esto es una apuesta. Decidiendo ir francamente a contramano de cierto prejuicio que existe en nuestra facultad acerca de que el estudiante de medicina no tiene otros intereses más que ir “de casa a la facultad y de la facultad a casa”, quienes motorizamos este espacio apostamos a la tésis contraria: existe entre un extenso sector de nosotros una profunda necesidad de encontrar un ámbito para reflexionar sobre nuestra vida como estudiantes y futuros profesionales, para poder hacernos preguntas acerca de la medicina, la ciencia, la pedagogía y un sinfín de aristas más que atraviesan nuestra formación. Y si esta necesidad existe es porque esas preguntas ya están ahí, flotando entre las contradicciones que nos surgen desde el día que atravesamos por primera vez las puertas de nuestra facultad. En algunos de nosotros las inquietudes son más definidas, casi urgentes pulsiones que nos atraviesan con cada libro que abrimos, con cada paciente que escuchamos; en otros, están más solapadas, quizás entumecidas por el cotidiano correr entre programas y fechas de examen. Pero están ahí, acompañándonos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, y si no encuentran -si no encontramos- dónde expresarlas, donde compartirlas con nuestros compañeros, es justamente porque una de esas contradicciones es la que surge de la ausencia de un espacio de reflexión crítica sobre nuestra formación. No existe en nuestra facultad, ni física ni programáticamente, un espacio en donde los futuros profesionales de la salud podamos juntarnos para pensar y pensarnos, para intercambiar preguntas, para iniciar debates, para criticar experiencias, para imaginar salidas. En definitiva, no existe ámbito alguno en donde los estudiantes de la facultad de medicina de la UBA podamos ser parte activa en nuestra propia formación. Nuestra apuesta es a crearlo. Las interrogantes, las reflexiones y las intuiciones que existen entre quienes transitamos nuestra facultad son tan profundas como extensas, e intentar abarcar en una editorial lo que anhelamos sea el fruto de numerosas ediciones sería tan arduo como improductivo. Al fin y al cabo, la formación de profesionales médicos -en el sentido más amplio de la palabra- involucra al menos dos campos tan vastos como son la ciencia y la educación, y con miras a nada menos que a arribar a una práctica concreta en torno a conceptos de a momentos tan esquivos como salud y bienestar. Es por eso que una de nuestras apuestas es a abrir el juego por completo a la libertad de reflexión: en estas páginas podrán encontrarse desde reflexiones antropológicas sobre la medicina hasta discusiones epistemológicas sobre el conocimiento científico, desde críticas sobre las currículas de nuestras carreras y debates sobre métodos pedagógicos hasta denuncias sobre el estado de nuestro edificio, pasando por la discusión de hechos de actualidad de naturaleza diversa, sean éstos de nuestra facultad, del país o de cualquier rincón del planeta. Aspiramos a conjugar debates en apariencia disímiles, ya que nuestra apuesta es, ante todo, a promover el pensamiento crítico como escalón indispensable en la construcción de una herramienta transformadora de la realidad. Estas generalidades son apenas un intento de insinuar algunas de las miles de preguntas que un enorme sector de los estudiantes de las distintas carreras de nuestra facultad nos hacemos en algún u otro momento. Cada uno de nosotros se hace unas por sobre otras, y las respuestas ensayadas distan de ser idénticas, pero las interrogantes son una realidad que se palpa en el aire y que no podemos seguir eludiendo, porque con cada día que pasa la necesidad de ensayar respuestas y, por sobre todo, de intercambiar esos intentos, se vuelve más y más urgente para muchos de nosotros. Hasta tal punto es así que ya hay un montón de indivíduos o grupos más o menos establecidos intentando dar salidas prácticas a estas interrogantes: desde grupos de estudio que intentan ir más alla de memorizar información para escupirla en un final hasta cuerpos docentes que se organizan colectivamente para encarar una renovación pedagógica, pasando por incaculables charlas de pasillo que surgen espontáneamente para llegar a cuestionarse nuestras cursadas o nuestros programas de estudio y a fantasear con la manera de mejorarlos; el entramado de experiencias y contenidos que circula en el ambiente es entusiasmantemente abrumador. Es por eso que también apostamos a abrir estas páginas de par en par a todas esas prácticas transformadoras que ya están sucediendo, a sacar de la invisibilidad a todo un abanico de iniciativas que se encuentran aisladas entre sí. Estamos decididos a romper el cerco de soledad que tan seguido nos separa a quienes compartimos una visión crítica de la salud, de la educación y de la sociedad, a darle una tribuna a todos aquellos que tienen algo para decir en ese sentido, a construir una verdadera ventana que nos permita interiorizarnos acerca de los proyectos que muchos de nosotros estamos encarando para transformar nuestra formación, una tribuna para abrir nuestras propuestas a quienes tengan algo para aportarles y para denunciar nuestras indignaciones cuando ese sea el camino. Si a algo apostamos, es a que este proyecto sea ante todo un terreno fértil que, libre de necias mezquindades, permita crecer a toda propuesta crítica y transformadora que esté teniendo lugar en nuestra facultad y -por qué no- llamarse y encontrarse a quienes tengan alguna nueva idea para poner en práctica. Quienes integramos este proyecto querríamos, antes de redondear estas líneas, incurrir en una necesaria confesión: en más de un nivel, es la incertidumbre el principal motor de este espacio. Como partícipes del proceso que intentamos describir en los párrafos previos, nosotros mismos sentimos la impostergable necesidad de generarnos este ámbito. Si bien no somos un grupo homogéneo, compartimos ante todo una visión crítica y propositiva de la vida que es madre de intensos sueños y duras frustraciones a la hora de encarar el camino de la formación como profesionales de la salud, lo que nos termina llevando casi inevitablemente a tomar cartas en el asunto cuando algo no nos convence. Y si algo nos fue uniendo en convicción a quienes por azar nos conocimos fue la determinación de que debíamos darle una salida a todo lo que estábamos percibiendo en nuestro lugar de estudio. Pero fuera de eso, esta historia está y necesariamente seguirá estando en constante escritura: no tenemos un guión pre-redactado ni tenemos las respuestas anotadas en la palma de la mano. Simplemente tenemos serias inquietudes y la necesidad de ir poniéndonos techos cada vez más altos en nuestra búsqueda de respuestas.