Dra. Nadia Vaschuk Semper

Dra. Nadia Vaschuk Semper Médica Psiquiatra

30/04/2026

El fin de semana estuve participando en el congreso de psiquiatría de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), en Mar del Plata.
Volví con muchas sensaciones positivas.
Pero hubo algo que me llamó especialmente la atención… y me emocionó.

En distintos cursos —de trastornos del ánimo, ansiedad y también en los de suicidio—
aparecía una idea que para mí es central: la importancia de los propósitos y de construir una vida que valga la pena ser vivida.

¿Se acuerdan que hace tiempo vengo hablándoles de esto?
De los propósitos.
De eso que te da ilusión, que te mueve, que te sostiene.
No es solo “una idea linda”. Cuando hay algo que te importa,
cuando hay algo que te conecta con ganas de vivir,
es mucho más probable que te mantengas del lado saludable de la vida.

Por eso insisto tanto y por eso me emociona que seamos cada vez más hablando de lo mismo.
No alcanza solo con reducir síntomas.
También necesitamos construir sentido.
No tiene que ser algo enorme.
No tiene que ser perfecto.
Pero sí algo que te mueva la aguja.

Así se estudia.
Así se piensa.
Así se trabaja.

Y a veces, entre conferencia y conferencia…
también se comparte un mate con colegas.
Porque eso también es parte de la salud mental.

Te mando un beso. 💛

24/04/2026

Como ya les conté en el reel anterior (si no lo viste, andá a buscarlo en el feed), los síntomas no te definen y no determinan tu valor personal.

Es muy humano ocultarlos, hacer de cuenta que no están, como si nadie se diera cuenta de eso.

¿No ves vos los síntomas de las personas que querés?

¿No ves sus dificultades, sus reacciones, sus “defectos”? Los ves. Y los querés igual.

Bueno, con vos pasa lo mismo. El problema no es que tengas síntomas. El problema es cuando los negás.

Porque eso genera distancia, confusión… y a veces enojo en el otro. A los síntomas hay que mirarlos a los ojos, hay que nombrarlos, hay que hacerse cargo.

Eso no pone en juego tu valor como persona.
Al contrario.

Las personas que te quieren
ven lo que te pasa…
y aun así, te quieren.
Te acompañan.
Quieren ayudarte.

¿No te parece?

Prometeme que lo vas a pensar.

Te mando un beso. 💛

22/04/2026

A los síntomas hay que mirarlos a los ojos.
No esconderlos.
No negarlos.
No disfrazarlos.
Porque cuanto más los evitamos, más lugar ocupan.

En salud mental pasa mucho esto: confundimos síntomas con identidad.
Si estoy irritable, pienso “soy una persona insoportable”.
Si estoy triste, “soy débil”.
Si estoy ansioso, “hay algo mal en mí”.
Y no.
Los síntomas no determinan tu valor personal. No lo definen.
Es exactamente lo mismo que tener tos o tener fiebre.
No decís “valgo menos porque tengo fiebre”.
Decís: “ok, tengo un síntoma, hay que ver qué está pasando”.

Con lo emocional debería ser igual. Los síntomas se observan, se entienden, se trabajan.
Pero no se confunden con quién sos.

Podés estar pasando por un momento difícil… y seguir siendo valioso.
Por eso, en vez de esconder lo que te pasa, probá hacer algo distinto:
miralo, nombralo y pedí ayuda si la necesitás.

Repetí conmigo: “los síntomas no definen mi valor personal.”
Te mando un beso ❤️

16/04/2026

Hay una Nadia que se esfuerza en sostener lo que decidió.
Y otra Nadia… creativa, convincente, insistente, que arma argumentos espectaculares para volver atrás.
En salud mental esto tiene un nombre: diálogo interno.

Esa conversación constante que tenemos con nosotros mismos.
El problema es que no siempre es neutral.
A veces… es muy convincente.
Hay que entender algo clave: no todo lo que pensás es verdad.

El diálogo interno no siempre refleja la realidad.
Muchas veces refleja impulsos, hábitos, ansiedad.
La mente es brillante.
Pero también puede ser muy tramposa.
Y también está bueno decirlo: hay momentos de duda, de ganas de volver, de recaída.
Eso no invalida el proceso.
Eso es el proceso.
No es lineal.
No es perfecto.
Pero se sigue.

Así que si estás en algo parecido…
cuando aparezca ese diálogo interno,
cuando estés en ese momento de “vos con vos”…
no le creas todo a esa voz.
Esperá.
Dejá que pase.
Porque pasa.
Y cuando pasa, mirás para atrás y decís:
“Mirá todo lo que me inventé…”
Y sí.
Somos muy creativos.

Te mando un beso. 💛

14/04/2026

Hacelo.
Hacelo porque te gusta.
Porque te da ilusión.
Porque te interesa.
Porque te moviliza.

No todo tiene que ser rentable.
No todo tiene que tener un resultado inmediato.
No todo tiene que convertirse en dinero.
Hay cosas que, justamente, valen
porque no se pueden medir así.

En consulta veo cada vez más personas que hicieron “todo bien”:
estudiaron, trabajaron, lograron estabilidad…
y sin embargo sienten un vacío difícil de explicar.
Y muchas veces no falta nada material.
Falta algo más básico: sentido.

Por eso insisto tanto con esto.
Porque tener un propósito —aunque sea pequeño—
ordena, sostiene, orienta.
No te salva de todo.
Pero te ubica de un lado distinto.

El lado donde hay ganas.
El lado donde hay interés.
El lado donde la vida no es solo cumplir.

A veces no se trata de cambiar toda tu vida.
Se trata de empezar por algo que te importe de verdad.

Te mando un beso.

09/04/2026

😬💬¿Cómo puede ser que alguien con ese nivel, con esa formación, con ese recorrido… esté en esa situación?”
Y ahí es donde aparece algo que en salud mental conocemos bien: el sesgo cognitivo.

Dicho simple: tendemos a creer, sin cuestionarlo demasiado, que ciertas condiciones externas garantizan ciertos resultados internos.

Que alguien que viene de una formación “prestigiosa”,
que trabaja en un lugar “importante”,
que tiene determinados recursos o status,
debería saber más, estar mejor, tener más control.

Eso parece lógico.
Pero no necesariamente es real.

Son creencias aprendidas.
Supuestos básicos.
Ideas que damos por ciertas… hasta que la realidad las desarma.
Pero en salud mental, eso no funciona así.

Una persona que consume, una persona que se expone a conductas de riesgo,
está atravesando —en mayor o menor medida— un problema de salud mental.
Y eso no discrimina por universidad, por hospital, por título ni por nivel socioeconómico.

Sí, es cierto: hay contextos que ofrecen más oportunidades de desarrollo.
Pero eso no es garantía de bienestar psíquico.
Por eso, cuando pasan estas cosas, es importante salir del juicio fácil
y entrar en una mirada más compleja.

Después habrá responsabilidades institucionales que deberán revisarse.
Pero hay algo que no podemos seguir negando:
donde hay consumo problemático, hay salud mental en juego.

Y cada vez queda más en evidencia algo que no voy a cansarme de repetir:
no hay salud… sin salud mental.

Te mando un beso.

07/04/2026

Muchas veces seguimos sosteniendo una idea muy simplificada:
que las conductas de riesgo aparecen cuando faltan oportunidades.
Y no siempre es así.
Hay personas con acceso, con formación, con recursos, con reconocimiento…
que igual quedan del lado del vacío.
Y desde ahí, a veces, aparecen conductas que ponen en riesgo la vida.

Entonces la pregunta no es solo qué tenés.
La pregunta es: qué te mueve.
Y eso, en salud mental, no es un detalle.

Tener un propósito —algo que te genere ilusión, interés, sentido—
no te garantiza que nada malo vaya a pasar.
Pero sí es un factor de protección enorme.
Porque cuando hay algo que te convoca, es más probable que te mantengas del lado saludable de la vida.

Por eso, más allá de la noticia puntual, vale la pena abrir la pregunta:
¿qué te entusiasma hoy?
¿qué te sostiene?
¿qué te da ganas de seguir?

La salud mental no es solo evitar el dolor.
También es construir sentido.

Te mando un beso.

Nací en Corrientes, y aunque muchos no lo saben, gran parte de mi infancia y adolescencia transcurrió adentro de un estu...
03/04/2026

Nací en Corrientes, y aunque muchos no lo saben, gran parte de mi infancia y adolescencia transcurrió adentro de un estudio de grabación. Un estudio que se llamaba “Generación 82”, en homenaje a los soldados que pelearon en la Guerra de Malvinas.

Crecí viendo entrar y salir músicos chamameceros, escuchando historias, canciones, silencios, y entendiendo —sin que nadie me lo explique demasiado— que la guerra no es solo lo que pasa en el campo de batalla. La guerra sigue viviendo muchos años después, en la cabeza, en los recuerdos, en las familias, en la forma en que esas personas vuelven al mundo.

Muchos ex combatientes cuentan que en las noches de Malvinas, cuando el miedo apretaba fuerte, cuando había que darse coraje, cuando había que recordarse quiénes eran y de dónde venían, se escuchaban sapucay en el medio de la noche.
Sapucay correntinos.
Gritos que no eran solo gritos: eran identidad, eran fuerza, eran un “no estoy solo”.

La salud mental también es la memoria.
También es la identidad.
También es el lugar de donde venimos.

Hoy, 2 de abril, es un día para recordar a los que no volvieron, a los que volvieron distintos, a las familias que esperaron, y a una generación entera que quedó marcada para siempre.

Y para mí, personalmente, también es un día imposible de separar de mi historia, de mi familia y de ese estudio que llevó ese nombre durante tantos años.

Honrar la historia también es una forma de cuidar la salud mental colectiva.
Porque un pueblo que recuerda, también puede entenderse mejor a sí mismo.

Honor, memoria y un sapucay que se escuche bien alto, a nuestros veteranos y a los caídos en Malvinas.
Hoy y siempre. 🇦🇷

Te mando un beso.

27/03/2026

Este es un tema incómodo.
Y justamente por eso, necesario.

El caso de Noelia Castillo Ramos abre preguntas que en psiquiatría no podemos esquivar.

Pero hay algo muy importante que aclarar:
no tengo acceso a la historia clínica de la paciente, que es confidencial y reservada,
y este contenido no pretende analizar su caso en particular.

Esto es una reflexión general, basada en lo que es de conocimiento público,
para poder pensar —desde la salud mental— situaciones que muchas veces se simplifican demasiado.

Porque hay algo que en psiquiatría sabemos muy bien:
no todo deseo de morir es una decisión.
Y no todo lo que parece una decisión… ocurre en libertad.

Entre esas dos cosas trabaja la psiquiatría.
Entre el sufrimiento, la desesperanza, la enfermedad, la autonomía, la capacidad de decidir y la libertad real.

Y ese es un terreno muy complejo.
Muy delicado.
Muy profundo.

Por eso estos temas no se pueden discutir livianamente,
no se pueden discutir desde slogans,
no se pueden discutir sin conocimiento,
y sobre todo, no se pueden discutir sin humanidad.

Porque cuando hablamos de esto, estamos hablando de personas.
Y cuando hablamos de personas, las certezas absolutas suelen ser peligrosas.

En estos temas, más que certezas,
necesitamos profundidad, cuidado… y humanidad.

Te mando un beso.

Hay temas de los que casi no hablo.No porque no sean importantes, sino porque son demasiado profundos y demasiado doloro...
24/03/2026

Hay temas de los que casi no hablo.
No porque no sean importantes, sino porque son demasiado profundos y demasiado dolorosos para convertirlos en una discusión.

Durante muchos años en este país discutimos desde lugares opuestos, desde el enojo, desde la ideología, desde la grieta. Pero hay algo que como sociedad no deberíamos perder nunca de vista: el ser humano.

Porque más allá de cualquier discusión política, social o histórica, hay algo que es innegable: los traumas sociales existen.
Y los traumas colectivos dejan marcas que atraviesan generaciones.

Los que trabajamos en salud mental lo vemos todos los días.
El trauma no termina cuando el hecho termina.

El trauma sigue en los silencios, en los miedos, en las formas de criar, en las formas de amar, en las formas de reaccionar, en las formas de ver el mundo.

Por eso, tal vez la pregunta no sea quién tenía razón.

Tal vez la pregunta más importante sea otra:

¿Qué sociedad queremos construir para que esto no vuelva a pasar nunca más?

Esa también es nuestra tarea.
Como profesionales.
Pero sobre todo, como seres humanos.

Te mando un abrazo.

21/03/2026

MOVETE
Como puedas.
Por donde puedas.
En bici, caminando, corriendo…
rápido, lento, aprendiendo.
No hace falta que te salga bien.
Lo importante es moverte.

Porque cuando te movés pasan cosas:
te cruzás con otros, conversás, te reís, aprendés…
y sin darte cuenta también enseñás.

El cuerpo se activa.
La cabeza se ordena.
Y algo adentro cambia.
No sabés lo bien que te hace moverte.

Y si hoy no podés…
si de verdad no podés,
pedí ayuda.
Pero no te quedes solo.

Te mando un beso 🤍

21/03/2026

¿Por qué sentimos que poner un límite es ser mala onda?
¿En qué momento confundimos límite con enojo?
Como si para decir “hasta acá” hubiera que gritar, molestarse o ponerse en un lugar agresivo.

Y no.
Un límite no es enojo.
Un límite es claridad.
Es poder decir:
👉 esto sí
👉 esto no
👉 y si se cruza, hay una consecuencia

Imaginate esto: pasás un semáforo en rojo, te hacen una multa y el juez te explica con total
calma que tenés que pagarla.
No está enojado.
No te grita.
Pero el límite está.

Eso es un límite:
consecuencia + responsabilidad + reparación.

No hace falta levantar la voz.
No hace falta pelear.
No hace falta explotar.

Lo que pasa es que tenemos un tema con los límites.
Creemos que si no estamos enojados, no son válidos.
O peor, que somos “fríos” o “cínicos”.
Y entonces terminamos haciendo dos cosas:
o no ponemos límites,
o los ponemos mal.

Y ahí aparece la agresión.
Y desde la agresión, ningún vínculo se sostiene.
Los límites claros no rompen vínculos.
Los ordenan.
Y muchas veces, también te ordenan a vos.

💬 ¿Te cuesta poner límites sin enojarte?

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