26/04/2026
Francia anunció que enviará cartas a personas de 29 años advirtiendo que la fertilidad disminuye con la edad, especialmente en mujeres, y ofreciendo alternativas como la congelación de óvulos y controles de fertilidad. La medida busca enfrentar la caída de la natalidad, aunque generó un fuerte rechazo en redes.
Y no es difícil entender por qué.
Porque una vez más, el foco está puesto casi exclusivamente en las mujeres, como si la responsabilidad reproductiva recayera solo sobre ellas. Cuando la realidad es bastante más compleja. La ciencia también es clara en algo que se omite constantemente: los hombres no tienen un “reloj biológico intacto”. Con el paso del tiempo, la calidad del €sperm@ también se deteriora, aumentan las mutaciones genéticas y crecen los riesgos de alteraciones que pueden impactar directamente en el desarrollo del embrión. No es una opinión, es evidencia científica.
Sin embargo, el discurso público sigue apuntando en una sola dirección.
Y mientras tanto, las redes están llenas de mujeres diciendo algo que los gobiernos parecen no querer escuchar: el problema no es solo biológico, es estructural.
Hay miles de comentarios repitiendo lo mismo desde distintos lugares del mundo:
que muchas mujeres no quieren tener hijos en las condiciones actuales,
que maternar en soledad es la norma en demasiados casos,
que hay abandono paterno o presencia sin responsabilidad real,
que el peso económico, emocional y de crianza recae desproporcionadamente sobre ellas,
que no hay políticas reales de acompañamiento, ni redes de contención, ni garantías de estabilidad.
Entonces la pregunta no es por qué las mujeres postergan la maternidad.
La pregunta es: ¿por qué querrían asumir una responsabilidad tan grande en un sistema que no las sostiene?
No se trata de “recordarles el reloj biológico”.
Se trata de generar condiciones dignas para que ser madre sea una elección posible, no una carga desigual.
Porque si no se atiende la raíz del problema, esto no solo no va a mejorar… va a empeorar.