Celeste González

Celeste González ✨Transformo relaciones en conexiones reales
♥️ Especialista en terapia de parejas
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26/02/2026
Hay parejas que se aman… pero no se entienden.Y cuando no entendés cómo funciona el cerebro del otro, empezás a interpre...
25/02/2026

Hay parejas que se aman… pero no se entienden.

Y cuando no entendés cómo funciona el cerebro del otro, empezás a interpretar desde el ego lo que en realidad es biología emocional.

Muchos hombres creen que el problema es “falta de deseo”.
Muchas mujeres creen que el problema es “falta de interés”.

Pero casi siempre el problema es otro.

El interruptor emocional está en OFF.

No porque no haya amor, sino porque no hubo reparación.

Nadie nos enseñó cómo funciona la conexión.
Nadie nos enseñó cómo se repara una herida emocional.
Nadie nos enseñó cómo mantener el deseo vivo desde la seguridad.

Y lo que no se entiende… se repite.

Por eso las parejas más fuertes no son las más románticas.
Son las más educadas emocionalmente. ❤️

Normalicen que apoyar a los hijos no es un favor, es una obligación.El techo, la comida, la ropa, la educación y el cuid...
24/02/2026

Normalicen que apoyar a los hijos no es un favor, es una obligación.

El techo, la comida, la ropa, la educación y el cuidado no son premios ni concesiones especiales. Son responsabilidades básicas que asume cualquier persona que decide ser madre o padre. No son “sacrificios heroicos” que luego se cobran emocionalmente.

Los hijos no eligen nacer. No firman ningún contrato antes de venir al mundo. No piden existir. Son los adultos quienes toman la decisión de traerlos. Y cuando esa decisión se toma, también se acepta todo lo que implica: sostener, acompañar, proteger y garantizar derechos.

Recordarles constantemente “todo lo que hice por vos” no educa, no fortalece y no construye gratitud genuina. Solo instala culpa. Y la culpa no es una herramienta de crianza saludable.

Criar no es hacer favores. Es ejercer una responsabilidad. Es comprender que el amor no se factura ni se pasa por caja.

Un hijo no le debe la vida a sus padres. Los padres le deben a sus hijos cuidado, respeto y presencia.

Y eso no es negociable.

Hay mujeres que dicen “yo no le debo nada al feminismo”.Pero si sabés leer y escribir, es porque tuviste acceso a la edu...
23/02/2026

Hay mujeres que dicen “yo no le debo nada al feminismo”.

Pero si sabés leer y escribir, es porque tuviste acceso a la educación. Si decidiste ser madre por elección. Si viajaste sola. Si te casaste después de los 16 y elegiste con quién. Si usaste jeans, shorts, faldas o lo que se te dio la gana. Si decidís cuándo y con quién tener relaciones. Si podés salir sola a la calle. Si te divorciaste o elegiste estar soltera. Si trabajás y tenés tu propio ingreso. Si votaste en elecciones. Si tenés bienes a tu nombre.

Si decidís sobre tu cuerpo, incluso en cosas que parecen simples: cambiarte el look, cortarte el pelo como quieras, hacerte un tatuaje, vestirte como te guste, sin necesitar la autorización de ningún hombre para hacerlo.

Si hoy podés denunciar a tu agresor. Si podés denunciar a quien viralizó tus fotos íntimas. Si existen leyes que reconocen la violencia y mecanismos para protegerte.

Sí. Le debés muchísimo al feminismo.

El feminismo abrió caminos que hoy parecen normales. Muchas mujeres dicen no ser feministas y aun así ejercen libertades que antes simplemente no existían. Antes de cuestionar al movimiento, recordemos quién lo hizo posible.

Muchas mujeres se sacrificaron, se expusieron y se animaron a hablar cuando era peligroso, cuando daba miedo, cuando el silencio era lo esperado. Gracias a ellas hoy podemos estudiar, elegir, trabajar, votar, denunciar, decidir y vivir con derechos que antes eran impensados.

Es real que hoy existen corrientes del feminismo con formas que no representan a todas. Y está bien. Somos diferentes. No a todas nos van a gustar las mismas maneras de expresarse, de protestar o de participar.

Pero más allá de las diferencias actuales, hay algo que no deberíamos olvidar jamás: hubo mujeres que pusieron el cuerpo y la voz para que hoy tengamos la vida que podemos tener.

Agradecer no es obedecer. Agradecer es reconocer la historia.

Es realmente triste que todavía, en pleno 2026, el envejecimiento femenino siga siendo tratado como un escándalo.Cuando ...
22/02/2026

Es realmente triste que todavía, en pleno 2026, el envejecimiento femenino siga siendo tratado como un escándalo.

Cuando una mujer crece, cambia su cuerpo, cambia su rostro, cambia su energía, inmediatamente aparecen comentarios sobre si está “irreconocible”, si “el tiempo pasó”, si “ya debería retirarse”. Como si la juventud fuera un requisito obligatorio para existir públicamente. Como si la belleza fuera el único valor posible.

Y no. No lo es.

A los hombres no les hacen eso. A un artista que envejece lo llaman leyenda. A un empresario con canas lo llaman referente. A un actor mayor lo llaman interesante, maduro, sólido. Nadie les sugiere que se retiren porque ya no lucen como a los 25.

¿Por qué con las mujeres sí?

¿Por qué se asume que cuando una mujer pierde juventud pierde relevancia? ¿Desde cuándo el talento, la trayectoria, la inteligencia, la experiencia y la capacidad de reinventarse dependen de la firmeza de la piel?

Ahí es donde se ve lo estructural. La mujer históricamente fue valorada por su apariencia. Cuando esa apariencia cambia, pareciera que cambia su valor. Y eso es profundamente injusto.

Además, es una trampa cruel. Si una mujer interviene su cuerpo para sostener una imagen juvenil, la critican por “no aceptar su edad”. Si no hace nada, la critican por “descuidada”. Siempre está mal. Siempre hay algo que señalar.

Pero envejecer no es un error. Es un privilegio. Significa haber vivido. Haber atravesado etapas. Haber acumulado experiencia, criterio, profundidad.

Yo hace nada era una chica de 20. Hoy soy una mujer con una hija adolescente. Tengo otro cuerpo, sí. Otra energía, sí. Pero también tengo más claridad, más seguridad, más inteligencia emocional, más mirada crítica. ¿Por qué eso no se celebra con la misma fuerza con la que se lamenta una arruga?

No tenemos fecha de vencimiento.

No somos productos de góndola que se descartan cuando cambia el envase.

Una mujer puede envejecer y seguir siendo talentosa, deseable, creativa, poderosa y vigente. El problema no es el paso del tiempo. El problema es la mirada que insiste en reducirnos a algo que inevitablemente va a cambiar.

Quizás ya sea momento de dejar de preguntarnos si una mujer debería retirarse por su edad… y empezar a preguntarnos por qué todavía medimos su valor de esa manera.

Cuando se empieza a justificar la identificación con otra especie bajo el argumento de la exploración personal, ya no es...
22/02/2026

Cuando se empieza a justificar la identificación con otra especie bajo el argumento de la exploración personal, ya no estamos hablando de creatividad adolescente. Estamos hablando de una cultura que parece haber perdido el anclaje en la realidad objetiva. La identidad no puede convertirse en un juego infinito sin límites. Si todo queda reducido a percepción interna y nada se sostiene en datos científicos, entonces cualquier cosa es válida. Y cuando todo es válido, nada tiene verdadero significado.

No es comparable a los floggers, emos o a los punks. Aquellos eran movimientos estéticos, ideológicos y musicales; formas de vestirse, de expresar rebeldía y de pertenecer a un grupo. Nadie negaba su condición humana. Nadie decía “no soy humano, soy un lobo”.

Presentarlo como una simple etapa de exploración minimiza el problema. La identidad humana no es solo una construcción psicológica; también está anclada en el cuerpo, en la biología, en la pertenencia a una especie. Negar ese fundamento no es libertad, es desconexión.

No se trata de perseguir ni ridiculizar a nadie, sino de cuestionar la idea de que todo debe normalizarse bajo el paraguas de “cada uno se explora como quiere”. Existe una diferencia clara entre explorar gustos, estilos o aspectos de la personalidad, y diluir los límites básicos de lo que significa ser humano.

Y cuando profesionales de la salud mental relativizan estos fenómenos sin un análisis más profundo, es lógico que surja desconfianza. La función de la psicología no es acompañar cada tendencia cultural sin filtro, sino ayudar a integrar la identidad de manera sólida, coherente y conectada con la realidad.

Llamar a todo “búsqueda de identidad” no lo convierte automáticamente en algo sano. A veces, la búsqueda también puede ser síntoma de una pérdida. Y eso debería poder decirse sin miedo.

Los expertos señalan que esta tendencia puede estar motivada por “una generación que se siente desconectada” y que “tiene una fortísima necesidad de pertenencia”

21/02/2026

Muchas veces me hablaron de la envidia y yo decía:
"¿Pero de qué me pueden envidiar?"
Y la vida me fue enseñando algo: que mucha gente no desea lo que tú tienes... solo quiere que tú no lo tengas.

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