16/01/2026
»Cada vez que medites profundamente en Dios, se producirán cambios beneficiosos en tus patrones cerebrales. Supón que eres un fracaso desde el punto de vista financiero, moral o espiritual. Si meditas profundamente y afirmas: Mi Padre y yo somos uno, sabrás que eres hijo de Dios. Aférrate a ese ideal. Medita hasta que sientas un gran gozo. Cuando la felicidad irrumpa en tu corazón, Dios habrá contestado a tu llamada; Él responde así a tus oraciones y a tus pensamientos positivos. A continuación, te mostraré un método claro y definido:
»Primero, medita sobre el pensamiento: Mi Padre y yo somos uno, tratando de sentir una gran paz y, posteriormente, un gran gozo en tu corazón. Cuando llegue ese gozo, afirma: Padre, Tú estás conmigo. Ordeno a tu poder que mora en mi interior que cauterice los malos hábitos y las semillas de tendencias negativas procedentes del pasado que se asientan en las células de mi cerebro. El poder de Dios que se despliega en la meditación lo realizará. Libérate de la limitadora conciencia de ser un hombre o una mujer; toma plena conciencia de que eres un hijo de Dios. Entonces, afirma mentalmente y ora a Dios: Ordeno a mis células cerebrales que se transformen, para así destruir los surcos de los malos hábitos que han hecho de mí un títere. Señor, incinéralos con tu luz divina. Y cuando practiques las técnicas de meditación de Self-Realization Fellowship, especialmente
Kriya Yoga, realmente verás que esa luz de Dios te bautiza».
Paramahansa Yogananda,
El Amante Cósmico