01/06/2020
Hace un tiempo no nos vemos, como solíamos hacerlo. No comentamos el clima en el ascensor, ni como estaba el subte. No hay abrazos de palier ni el.. dónde dejo el paraguas.
El consultorio y su cotidianeidad, son hoy parte del anhelo. El tecito que espera a quien pasa a lavarse las manos, o a quien las entibia en la estufa. Y no falta quien carga el celular o manda un mensaje a los hijos antes de empezar, que seguro no se acuerdan que tenía terapia.
Hace un tiempo no nos vemos, como antes nos veíamos. Hemos tenido que repensar la práctica, las visitas hospitalarias en las que damos una mano y sostenemos la otra, las consultas domiciliarias que nos permitían llegar a aquellos que no pueden venir.
Desarrollamos nuevos modos de abrazar en dos dimensiones, de reconocer emociones en la voz y los gestos sobre aquel barbijo arrugado, de sostener la mirada cuando no podemos la mano, de llegar a través de la palabra. Seguimos compartiendo la hora del té, o el break de mediodía con los que venían en horario de almuerzo. Nos vemos por videollamada o por Skype, algunos con lentes o con auriculares, estamos aislados pero aun así no dejamos de vernos.
Mis pacientes y yo sabemos de distancias y alguna vez antes las pantallas nos acercaron, cuando un amor los llevo lejos, cuando fueron mamás, cuando viajaron a explorar otros mundos.
Mis pacientes y yo supimos de distancias y de cambios de hábitos, cuando allá era de día y acá de noche, cuando para mantener la privacidad hemos hecho una sesión en un desolado pasillo o en el jardín del sanatorio. Mis pacientes y yo hemos sido creativos, sí, y aprendimos que reinventarnos era la manera, pues supimos cuidar lo imprescindible: el vínculos.
Hoy el contexto nos presenta una situación nueva con la distancia social como protagonista, pero mis pacientes y yo sabemos de encuentros.
Otra vez seremos los creativos, otra vez nos sentaremos frente a las pantallas (algunos por primera vez), otra vez será el vínculo nuestro lugar seguro.
Sin abrazos de palier, sin compartir ascensor, seguiremos diciendo hasta el próximo encuentro.