24/11/2025
Dicen que el diente de león nació como la flor que une mundos.
Que alguna vez fue un pequeño sol amarillo, curioso y juguetón, que quería llevar luz a todos los rincones de la Tierra. Pero su luz sola no alcanzaba… entonces el viento le susurró un secreto:
—Si querés llegar a todos, tenés que aprender a soltar.
Y así, cuando llegó el momento, el pequeño sol se transformó en un globo blanco de semillas. Perdió la forma que conocía, pero ganó alas.
Cada semillita empezó a viajar con un propósito: llevar un deseo, un pensamiento, una intención a un lugar donde pudiera germinar. 🌱
Por eso se dice que, cuando soplás un diente de león, no solo pedís un deseo. También estás haciendo un acto de fe: confiando en que algo pequeñito que soltás hoy, puede florecer lejos, en un tiempo que todavía no conocés.
El diente de león es la maestra silenciosa de la entrega, de la ligereza y de la magia que aparece cuando dejamos ir lo que ya cumplió su ciclo.
Y hoy, mientras sostengo este pequeño universo en mis manos, recuerdo que la vida también me pide eso:
soltar con amor, confiar en el viento y permitir que mis deseos encuentren su propio camino.
Te dejo un decreto para cuando encuentres uno en tu camino:
Que lo que tenga que irse, se vaya liviano.
Que lo que tenga que llegar, llegue en forma de milagro. ✨🌬️🌼
Abrazo apretadito 💫
Orne ✨