16/07/2022
🌱Hay pocos motivos para que yo realmente necesite hacer algo
con prisa.
🌱En la prisa, pierdo mi conciencia del amor y la libertad.
🌱En la prisa me pierdo.
Observo la sensación de prisa:
impaciencia, ansiedad, tensión, preocupación, estrés y precipitación.
En la prisa me lanzo a vivir entre errores y torpezas, trato mal a las
personas y a mí mismo.
La prisa es miedo.
Me paro durante tan solo 60 segundos,
una cantidad de tiempo inútil en el mundo del tiempo,
pero suficiente para recordarme.
Relajo el cuerpo, respiro hondo y lentamente,
suelto todos los pensamientos que me sujetan.
🌱Detengo el tiempo y digo muy profundamente:
Tengo todo el tiempo del mundo.
🌱Lo repito suave y lentamente, coherente con lo que expreso.
Respiro y siento, me entrego a la confianza en este momento.
Suelto el tiempo.
No soy un cuerpo. Soy libre.
Tengo todo el tiempo del mundo.
Respiro y me entrego al silencio.
Regreso al mundo, abro los ojos
miro a mi alrededor en total quietud.
Siento. Valoro este instante tal como es.
Descubro el presente y busco en él la belleza y el gozo.
Libero a mi mente de la prisión del tiempo.
El universo no tiene prisa.
Solo la paciencia infinita produce resultados inmediatos.
El único resultado que verdaderamente anhelo es la paz.
Tengo todo el tiempo del mundo.
Gracias por compartirme esta enseñanza.