07/12/2025
Queremos agradecer profundamente este reconocimiento que lleva el nombre ni más ni menos que de Adriana Calvo, una mujer que sostuvo la memoria con una valentía que aún hoy nos interpela. Adriana declaró por ella y por todos, y supo decir los nombres de quienes vio en los centros clandestinos como un acto de dignidad política, como una forma de vida contra la muerte. Su ejemplo nos sigue abriendo camino. A ella gracias por acercarnos a la justicia.
Esta Universidad fue escenario y testigo de nuestro nacimiento como organización. En los homenajes de arquitectura, humanidades, museo, nuestras madres y padres, fueron nombrados y recordados como: militantes, trabajadores de sueños colectivos, protagonistas de un proyecto de país que sigue latiendo en nosotros y en muchos de ustedes. En esos primeros encuentros comprendimos que no estábamos solos, que nuestras historias estaban entrelazadas, ese reconocimiento público, firme, amoroso y político, nos permitió empezar a organizarnos como H.I.J.O.S. Ahí nació nuestro nosotros.
También queremos agradecer la decisión de reparar legajos, de devolver públicamente los nombres que la dictadura intentó borrar, y de hacerlo junto a quienes compartieron la vida, la militancia y la resistencia con nuestros padres. Estos legajos buscados y trabajados desde los compañeros, desde los amigos, desde la universidad pública fue —y sigue siendo— devolver parte de su recorrido y su historia, un acto de reparación para quiénes los y las conocieron y amaron.
Hoy la Universidad vuelve a convocarnos, a invitarnos a pensar, a dialogar, a dar charlas y seminarios, a seguir construyendo sentido desde una memoria activa. Esta vez en un contexto de gran adversidad para nuestro pueblo, donde lo derechos humanos se van diluyendo y nuestra capacidad de respuesta nos pide a gritos creatividad y fuerza cuando tanto retroceso nos duele en el cuerpo.
Queremos dedicar especialmente este reconocimiento a H**e de Bonafini, en el día de su cumplaños, que nos enseñó que la rebeldía es una forma de amar y que el amor también es elegir la militancia como forma de vida. H**e, al igual que otras madres nos enseñó a no callarnos frente a la injusticia, a caminar con otros, a no negociar la verdad. Cuánta falta hace su voz.
También recordar a nuestro hermano Gustavo Bellingeri que nos dejó hace poco y que fue para nosotros y nosotras un ejemplo como militante y un compañero entrañable.
Recibimos este homenaje con gratitud y con la convicción de seguir andando juntas y juntos el camino de la memoria, la justicia, la verdad, la vida. Porque la memoria no es solo recuerdo: es la disputa por nuestro futuro.
Universidad Nacional de La Plata | UNLP