14/02/2026
Hoy es 14 de Febrero, Día los Enamorados, estos días pensaba si alguna vez mi Tía en todos los relatos que por años me conto, alguna vez, me hablo de un verdadero amor.
Todas las familias eran cruzadas por tragedias, maltratos, productos de la época o del alcoholismo, tan natural en nuestra familia.
Pero hubo un episodio que cambio la historia familiar para siempre, abrió una puerta para nuevas generaciones, la joven Cristina Gunn Watson, de 21 años, bella, rebelde, se enamora de un criollo.
Según la historia que narraba mi Tía, su Abuela Cristina, se había ido de la casa de sus padres, sin el consentimiento de su familia, con el joven Marcial H. Barragán Olmos.
Todo inicia con la llegada de Don Florencio Barragán y su cuñado, Don Elías Reyes, oriundos de Lujan, sus esposas, eran las hermanas, Doña Gerónima y Doña Manuela Olmos Lugo, alquilan un campo en el año 1880 en el Partido de Lincoln, según el registro de cereales y marca de ganado vacuno, de la Municipalidad de Lincoln que indican que empezaron a comercializar en esa fecha, en dicho partido.
Don Daniel Gunn y su familia, llegan en 1886 a la misma zona, en este partido.
Después de algunos años, Don Florencio, trae a sus hijos mayores, Florencio V. y Marcial H. a Lincoln, para trabajar en el campo.
Ahí se conocen los jóvenes y se enamoran.
Claro que la familia de Cristina, estaba en total desacuerdo. Eran de religión protestante y muy conservadores.
La joven Cristina, queda embarazada, se dice que esa criatura no era de Marcial, quizás la familia ya tenía un matrimonio arreglado, era muy común en esos años, en familias de origen británico.
El 21 de Abril de 1902, fallece Don Florencio Barragán, quizás esta muerte, provoco que ellos tuvieran que entregar el campo arrendado y el joven Marcial, tendría que regresar a General Rodríguez, al campo de su familia.
Con un embarazo avanzado, ahí es cuando deciden escapar, Cristina y Marcial, se van a vivir al campo de General Rodríguez.
Se casan el 30 de Mayo de 1902 en el Registro Civil de Capital Federal, Sección Séptima y el 31 de Mayo, en la Iglesia Presbiteriana San Andrés de Capital.
A los dos meses y medio, de este acontecimiento, nace una criatura que se llamó, Rosa Paula, siendo muy bella y de rasgos irlandeses.
Cristina paso 12 años sin hablar con sus padres y su hermano mayor, hasta que en 1914 fallece su madre, Doña Isabela Watson, siendo ella una de las herederas del campo de su madre, su padre la fue a buscar para que regrese junto a él.
Cristina siempre fue muy rebelde, de un carácter muy fuerte, hasta su final. Pero creo que su amor por Marcial fue verdadero, para poder romper todas las reglas de la época, sin importarle nada.
Pasaron más de 120 años de esta historia y muchos de sus descendientes, heredamos su carácter, seguimos rompiendo reglas, luchamos por lo que nos parece justo para nosotros, por un amor.
Nada es casualidad en nuestras vidas, solo hay que remontarnos a nuestros ancestros.
Don Marcial y Doña Cristina con sus hijos, en el año 1927.