10/01/2026
Hoy participé de un encuentro de meditación y diálogo compartido en el nuevo Reunirnos para meditar juntos, escucharnos, poner en palabras lo que sentimos y sentir el calor humano es profundamente sanador. Nos recuerda que no estamos solos, especialmente en momentos de impotencia frente a lo que ocurre a nuestro alrededor.
En un contexto mundial cada vez más revuelto —guerras, invasiones, poblaciones civiles que sufren— y frente a lo que hoy sucede en la Patagonia, con territorios arrasados y ausencia de cuidado, sostener espacios de presencia y encuentro no es algo accesorio: es una necesidad vital para la salud mental individual y colectiva.
Como psicóloga, veo cómo este escenario impacta emocionalmente: angustia, tristeza, enojo, desorientación, sensación de desamparo. Por eso creo que es fundamental intentar que nuestro pensar, nuestro sentir y nuestras acciones estén en coherencia, y no dejarnos arrastrar por la violencia, el odio, el racismo o el distanciamiento que vemos repetirse en el curso de la historia.
Frente a la discordia, necesitamos elegir la armonía. Frente al aislamiento, la solidaridad entre los pueblos. Frente a la destrucción, el cuidado de la vida en todas sus formas.
Más allá de cualquier orientación política, es importante recordar que todos los seres humanos tenemos derecho a habitar la tierra y a movernos libremente. La historia de la humanidad es una historia de movimiento: el ser humano fue nómade, migró, se desplazó, y así se construyeron culturas y civilizaciones. Pretender lo contrario es negar nuestra propia raíz.
Volver a escenarios de barbarie, exclusión y violencia solo nos conduce a la destrucción. Y tenemos una responsabilidad ineludible: ser adultos de referencia para nuestras hijas e hijos y para las futuras generaciones, que no merecen crecer en un mundo dominado por el miedo, el odio y la deshumanización.
Cuidar la naturaleza, cuidar el lazo social y cuidarnos entre nosotros también es cuidar la salud mental.
Es una forma de resistencia, de coherencia y de humanidad.