13/02/2025
A raíz de un problema personal hoy pedí palabra y consejo a través de La Biblia.
Obtuve dos lecturas:
La 1°...”Ápostatía y dificultades del rey Salomón..." Y 2°..."Deuteronomio 30 -..."Condiciones para la Restauración y la Bendición..."
Ambas lecturas hablan de la infidelidad a Dios. Pero no un Dios que está en algún lugar lejano, si no el que está dentro nuestro.
En lo particular creo que toda la Biblia habla de ese Dios.
Somos infieles a Dios y nos alejamos de Él cuando abrazamos ídolos falsos que no solo son las cosas materiales, el poder, los vicios, etc. Sino también con cosas tales como odios, rencores dudas pensamientos, sentimientos y emociones negativas -que terminan plasmadas en acciones-
Todo esto nos aleja de nuestra parte más sagrada, Dios dentro de nosotros. Y así nos va conforme a la dureza de nuestro corazón.
Cuando elegimos creer que somos lo que pensamos sentimos hacemos o tenemos dejamos de lado lo que de verdad somos.
Para ser honesta debo confesar que entiendo y comprendo todo esto aunque todavía me cuesta ponerlo en práctica todo el tiempo.
Yo sé que cuando nos comprometemos con Dios nos comprometemos en realidad con Su Divina Presencia dentro de nosotros.
Cuando llegamos a esa instancia nos muestra dos caminos que hay en nuestra vida el que nos aleja de Su Presencia (maldición-muerte) o el que no se acerca y nos mantiene en Su Presencia (bendición-vida).
También me di cuenta de que mantenernos aferrados a nuestros errores y lo que esto desencadena produce traumas y que estos traumas también son falsos ídolos.
Por lo general nos aferramos muchísimo a estos últimos cuando sería más fácil ver el error desapasionadamente y aprender de él. Porque esto nos llevaría automáticamente a la necesidad de reparar el daño ocasionado (en la medida de lo posible). Y a partir de ahí generar un enriquecimiento de la propia sabiduría. Al terminar este proceso estaríamos listos para dejar ir el error.
Toda esta reflexión me ayuda a acercarme mejor a lo que significa perdonarme a mí misma (que es a quién más me cuesta perdonar). Y al hacerlo puedo comprometerme con Dios, el que vive dentro y fuera de mí.
Te invito a que vos también te comprometas...