27/01/2026
Oración Año 2026*
Oh Dios de los grandes ejércitos espirituales, ven y gobierna mi vida. Habita en mí, en mi hogar y ahuyenta tempestades. Corona con honores en mi espacio tu presencia, y que tu inmenso amor fluya en mí y en mi hogar. Soy honesto hoy contigo, sé que mi fe flaquea, se debilita, se enferma y se abruma. Se que me crees porque lo has visto. No conozco mucho de ti, pero sé que existes. Me han dicho que haces milagros y los que han hecho para conmigo, y a aquellos que siguen dormidos, entrégales su despertar. Abandona de mí todo lo que me agrede y me hace infeliz. Te entrego cualquier vicio, que me aleja de ti, y me apoyo en tu cordura y sabiduría. No permitas hacerte enojar en vano por mí porfía, más dame obediencia y un mejor despertar consciente. Acoge, este año 2026, mis peticiones, y aborda mis solicitudes e inquietudes con todo tu amor y poder.
Aleja de mí la soberbia, lo impuro, el egoísmo, la falta de entendimiento y entregame más bondad. Te pido que lo que no entiendo de mí, haz que lo entienda de mi hermano.
Te pido que lo que me molesta de mí, haz que pueda empatizar con quien no me agrada.
Te pido que lo que me da rabia de mí, haz que pueda traer paz entre aquellos que nos guardamos esas rabias, disfrazadas de “todo está bien“.
Te pido que lo que odio del otro, no sea mi medicina, ni mi lugar de descanso.
Te pido que lo que me ahoga del otro, sea entregado como aire puro hacia mí, para no asfixiarme más con nadie.
Te pido que lo que no conozco de ti, mi señor, sea entregado como conocimiento merecido y justo para mí.
Te pido que lo que desconozco de mi, házmelo saber sin dudas mi señor.
Hoy he vuelto a casa, a la casa de mi Padre, que habita hasta en la sombra que doy y hasta en mis pensamientos de noche.
El Señor te dice:
“Este año profetizo sobre tu vida, que tú serás el farol de luz de mi hogar en los cielos y que, de esa misma luz de la que estás hecho, iluminarás tu hogar y tu vida.
Tus decisiones vienen más calmas y armonizadas. Toda pregunta será respondida y toda sombra será iluminada. El respiro será el socorro del Señor en tu vida. El no abandona y no castiga. Él abre la puerta de la enseñanza, cuando la oscuridad te rodea. Solo en esa puerta recuperarás tu luz, dada por el Creador Padre. No visites las tempestades, si no las deseas.
Dios quiere que sepas que aquí en la tierra hay mucho por hacer, y mucho más por ver. No te fatigues por nada y no busques la paz en quien no sabe entregártela. Evita el caos y compensa a quien te ha ayudado. Abraza el dolor ajeno y no juzgues por juzgar, ya que el azote viene por la voluntad de quien desea hacerlo. El juicio hacia el otro, este año, no se ha recomendado, como en ningún tiempo.
Lo que busques, lo hallarás.
Lo que esperes, llegará.
Lo que entregues, lo recibirás multiplicado.
Lo que no das, no lo verás, ni en ti, ni de vuelta. Pero, si pides ver, sabrás dar.
El enojo no es causa de justificación en ningún caso. El enojo es un enfado mafioso que roba tu paz. Los desalientos son por falta de un buen aliento. Alienta todos los días de tu vida, afirmando que ese día es el mejor de tu vida. Conócete un poco más que tan alejado de Dios no estás, y conoce un poco más a Dios, que cada día que pasa más cerca de ti está. Gobierna en la paz y mejor vivirás. Contempla el mar y sabio serás. Mira más el cielo y hallarás aún más paz. Mira al prójimo y más entenderás. Mira lo que amas, y más te amarás. Goza el gozo de Dios en tu pecho y no te olvides jamás de Él. Sólo se te pide una cosa: pasa al próximo año con Jesús, porque este será un año donde nuestro guerrero espiritual mayor gobernará sobre los cielos y la tierra. Donde se esconda el mal, ahí llegará a iluminar. Trae a Jesús en tu corazón, llámalo y que haga Su voluntad, para que aquello que se va, deje espacio en tu corazón para recibir a nuestro mayor guerrero espiritual: Jesús.
Él defenderá, protegerá, gobernará, sanará, hablará, apoyará, iluminará y dará señales de dónde estará, más cerca de ti de lo que puedas imaginar. Mas muchos lo verán y abrazarán.
Él está.
Él es hoy, y siempre será el mayor guerrero.
Él es el principio de los tiempos y quien resonará por su nombre hasta el sonido que vibra en todo lo creado.
Él se expande en medio de la grandeza creada, porque él no tiene fin.
Él es eterno, como el amor de Dios aquí en los cielos.
Amén..