20/11/2025
No es tu cuerpo el que está roto.
Es la forma en que aprendiste a relacionarte con él.
No necesitás más control.
Necesitás sanar desde adentro.
Porque una relación caótica con la comida
no se arregla con fuerza de voluntad,
se sana con verdad y con amor.
Jesús también quiere entrar ahí:
en esa parte de vos que come por ansiedad,
que se castiga,
que busca llenar con comida
lo que el alma siente vacío.
Él no te pide perfección,
te invita a descansar.
Aprender a nutrir tu cuerpo
como quien cuida un templo,
no como quien repara una falla, es un proceso..
Si necesitas ayuda escribime.