28/11/2023
Historia para emocionarse...
Sí, es cierto, las profesionales nos emocionamos muchas veces. Y no pienso juzgar mi emoción, ni la de mis colegas porque las emociones no se juzgan, sí se aceptan, se transitan y se gestionan, y esta historia, sin duda, fue para llorar de la emoción.
La psicopedagogía es evidencia científica, pero también es emocion, pasión, deseo y vocación, y sin estos condimentos tampoco hay psicopedagogía.
Aquí terminamos llorando tod@s, el padre de R, padre de nuestro paciente de 10 años con Trastorno del Espectro del Autismo, y nosotras, sus terapeutas.
Después de 10 años, R, quién no puede emitir una palabra a nivel expresivo ha empezado a decirlo todo por escrito.
Sí, se puede no tener lenguaje verbal y saber leer y escribir. R es un ejemplo de ello.
Todo el año hemos trabajado intensamente para que pueda mostrar sus saberes señalando o marcando opciones, también a través de la escritura. Y sí, R lo ha logrado.
El papá de R, muy sabiamente, se preguntó: Si mi hijo puede responder escribiendo a las preguntas de un cuento por qué no responderá preguntas sobre sí mismo. Y así hizo...
Le preguntó si le gustaba ir a la escuela y si quería cambiar a otra, pues la escuela común ha sugerido que lo mejor sería una escuela especial, pero R lo ha dejado muy claro con su marca subjetiva en un papel...
"Sí me gusta ir a la escuela, no me quiero cambiar, lo que no me gusta es mi acompañante porque me trata mal".
Yo también le pregunté a R si le gustaba venir a jugar conmigo y haber compartido conmigo todo el año. Me dijo que sí.
Le pregunté si me quería decir algo y me respondió:"Gracias". Sólo pude responderle con gratitud a él y lágrimas en los ojos: "Gracias a ti, R..."
Era la primera vez que él podía explicar sus pensamientos, emociones y sentimientos, y yo no tener que inferirlos... Sólo puedo decir que fue de las experiencias más emocionantes en toda mi carrera profesional y también en lo personal.
R seguriá yendo a la escuela que él elige y cómo él elige: Sin su acompañante.
Esto nos enseña que frente a R, es la escuela, su equipo terapéutico y la sociedad los que debemos saber estar a su altura y no él a la nuestra...
Gracias R