04/12/2025
El juicio nos hizo creer que comer debía justificarse.
Pero no hay cuerpo que florezca bajo sospecha.
Soltar el juicio no es perder control: es recuperar claridad.
Cuando dejamos de vigilarnos, aparece lo real: hambre, placer, descanso y verdad.
Por ejemplo cuando clasificas un alimento como "malo"/"no sano"/"adictivo", estás emitiendo un juicio de valor que, indirectamente, te juzga a ti mismo por comerlo. Esta es la trampa cognitiva de la cultura de dieta.
Nuestro intelecto nos exige un análisis objetivo: la comida tiene perfiles nutricionales, no valores éticos. La ingesta es un continuo de decisiones. Un único alimento o una única comida no define tu estado de salud, del mismo modo que una sola palabra no define una tesis doctoral.
El objetivo no es la perfección, sino la consistencia y la paz. Reemplaza el Juicio destructivo por la Curiosidad analítica.
Día a día veo que el juicio es uno de los mayores bloqueos para una relación libre con la comida.
No es nutrición lo que falta: es permiso para sentir sin castigo.
El proceso no empieza corrigiendo la alimentación, sino desarmando la narrativa que te culpa por tener un cuerpo vivo.
Los caminos son infinitos para sanar, pero es importante reconocer que a veces no puedes sola, por eso te invito a caminarlo juntxs.