28/01/2026
En estos tiempos de consolidación de la superficialidad y de la comercialidad de toda actividad, poder disfrutar de la visión que llamamos tradicional en el T'ai Chi Ch'uan es un privilegio.
Nos referimos así, T'ai Chi Ch'uan, por qué es su nombre original.
El otro, en su acepción genuina, es un concepto filosófico; aunque hoy un poco manipulado y a veces malogrado. No es específicamente una disciplina.
A veces, incluso, lo vemos adherido a un tutorial de ejercicios de otro origen y raigambre, para simular un aspecto renovador y que utiliza el término Taichi como marca al estilo plataforma de comercio electrónico. Hoy, ha menudo se manifiesta en redes con promesas falaces que esconden su visión cosificadora de las personas (pues su objetivo es solamente captar clientes).
Al contrario nuestro camino es desarrollar la práctica por la percepción que la misma produce, así como la vivencia profunda que le es consecuente.
El objetivo no es tener un título para lograr ganancias o reconocimiento o admiración (como esas propuestas de instructorado veloz) porque primero, segundo y después es vivir esta disciplina.
Aprender es en si su riqueza.
Ese es el fin y el Camino.
La práctica.
Por supuesto, no denostamos nada, solo indicamos que más allá de las tiendas del mercado vive un bosque rico y profundo así como perecedero y verdaderamente interior.
El bosque del Tao
Y se agarra con un mano como se atrapa una mariposa.
Se entra en él para que él bosque brote en uno.