09/02/2026
✨A lo largo de la vida vamos desarrollando modos de pensar, sentir y actuar que en algún momento fueron necesarios para sobrevivir emocionalmente. Muchas de esas respuestas nacieron en la infancia, en la historia familiar o en situaciones que nos marcaron profundamente. Nos ayudaron a sostenernos, a adaptarnos, a seguir adelante.
Lo que alguna vez fue un recurso, con el tiempo puede transformarse en un límite si seguimos repitiéndolo sin revisar si todavía se ajusta a quienes somos hoy.
Trabajar en nuestras heridas emocionales es un acto de responsabilidad personal. No para culparnos por lo vivido, sino para reconocer que, aunque no elegimos muchas de las circunstancias que nos atravesaron, sí podemos elegir qué hacer con ellas en el presente.
Revisar nuestras creencias, especialmente aquellas que vienen de la historia familiar o de lealtades invisibles, nos permite ver con más claridad qué partes de nuestro guion de vida realmente nos pertenecen y cuáles simplemente heredamos.
Darnos el permiso de cuestionar, de mirar hacia adentro y de reescribir nuestra propia historia es un acto profundamente transformador.
🪷Vivir desde una coherencia interna implica empezar a alinear lo que sentimos, lo que pensamos y lo que hacemos con nuestro verdadero ser, y no solamente con lo que aprendimos que “debíamos” ser.
Ese proceso nos abre la posibilidad de vivir un presente más auténtico, más libre y más propio.