17/10/2025
El Arte Sagrado de Tocar los Cuencos
Tocar un cuenco no es solo hacer vibrar el metal o el cristal…
es despertar el alma del sonido.
Cada nota que nace de su interior es una caricia para el espíritu,
una oración sin palabras que viaja a los rincones más profundos del ser.
El cuenco tibetano nos conecta con la Tierra,
con la sabiduría ancestral y la quietud del corazón.
Su voz metálica resuena como un eco antiguo,
recordándonos que la paz se encuentra en lo simple y lo esencial.
El cuenco de cuarzo, en cambio,
eleva nuestra vibración hacia la luz,
abriendo portales de claridad y expansión.
Su sonido cristalino nos envuelve en un abrazo de pureza,
limpiando las memorias que ya no necesitamos.
Saber tocar los cuencos es entrar en comunión con la energía universal,
es dejar que la vibración hable por nosotros,
que el alma se exprese y la sanación ocurra.
Cada toque consciente, cada círculo que dibujamos con la baqueta,
es un acto de amor,
una danza entre el silencio y el sonido,
entre el cielo y la tierra.
Porque cuando tocamos desde el corazón,
no somos nosotros quienes tocamos el cuenco…
es el cuenco quien nos toca el alma.
“Si no se maneja la técnica, en vez de crear alivio, se puede general lo contrario”