03/12/2025
Como si todos los cambios que vivimos en el embarazo (y también después) no fueran suficientes… ¿encima tenemos que preocuparnos por cumplir con las expectativas sociales de “cómo debería ser o verse una madre”? 🙄
No, gracias. No puede ser que, apenas nos convertimos en madres, lo primero que recibimos sea un cupón para “bajar de peso” o “recuperar la figura”. A mí me pasó, y sé que no soy la única.
¿Información sobre lo que ocurre realmente con nuestro cuerpo?
¿Sobre los cambios de la lactancia?
¿Sobre qué esperar en el postparto?
Nada de eso.
Lo primero suele ser un recordatorio de que debemos volver a lo que fuimos antes.
Pero nuestro cuerpo acaba de crear vida. Acaba de parir a un ser humano. No somos las mismas, nuestro cuerpo tampoco lo es. Se abre una etapa completamente nueva, llena de aprendizajes (y desaprendizajes).
Aprender a maternar, a crear un vínculo con nuestro bebé, a entender que nuestro cuerpo no está solo al servicio de cuidar, a no perdernos en el proceso. Aprender a sentir placer, a abrir espacio para nuestra sexualidad, y a tantas otras cosas más.
Por eso, recordémoslo siempre: lo último que debería preocuparnos durante el embarazo y el puerperio es cumplir con los estándares sociales sobre “lo que se espera de una madre”.
Ya no somos las mismas.
¿Por qué exigirnos volver a serlo?