23/08/2020
¿Así o más clarito?
Maravillosa reflexión de un médico acerca de la salud, quien ha vivido la frase: "para qué me cuido si de algo me he de morir", con demasiada frecuencia:
"Para qué cuidarse y privarse tanto si de todas maneras nos vamos a morir" - me dijeron y contesté:
Nunca tuve la oportunidad de disfrutar a mis abuelos sanos. Desde que tengo memoria, si no eran las rodillas, era la diabetes o los problemas cardiacos y el cáncer. Esto significa (para los que siguen con vida) que por lo menos los últimos 30 años de su vida han estado enfermos, sí, 30 AÑOS ENFERMOS.
La medicina se jacta de aumentar la expectativa de vida en los últimos años, creo que sigue siendo solo eso, una expectativa. Mis abuelos lejos de vivir, siguen sobreviviendo por más de 30 años a sus dolores y malestares, perdiendo día a día su independencia, incluso para ir al baño.
Cuando muere el abuelo de cáncer, en mi mente había pocas respuestas, “así es la vida, cuando uno se vuelve viejo enferma y muere, es natural”. No supimos ni cómo ni por qué, pero en un abrir y cerrar de ojos el abuelo se nos fue. Era “normal” para todos, una etapa de la vida, pareciera que al volverse uno viejo, saca la licencia para enfermar y morir.
Este escenario no es solo mío, cuánta razón tienen aquellos que dicen que es “normal”, por que sí lo es, es la norma, es la estadística. Vivimos en un mundo que sigue la norma, sin cuestionarla, sin cuestionarse, y todos terminan ahí, siendo parte de ella, una estadística más, un número más para el cáncer, la diabetes, los infartos, etc.
Recibimos una educación que nos incita a evadir la responsabilidad de nuestra vida, por amor y sin intención (en algunos casos) nuestros padres nos protegen a un grado que censuran nuestras propias experiencias, que nos hacen dependientes y que pueden frustrar los sueños del artista que terminó de ingeniero por que el arte no da dinero.
En lo que respecta a la salud, -es el tema que nos ocupa el día de hoy-, nos enseñan que tampoco la salud está en nuestras manos, que el cáncer llega por arte de magia, que la diabetes te la puedes sacar en una rifa, que no está en nosotros el evitar o corregir algún problema, sino que hasta cuando alguno de estos se presente, acudamos “al que SI sabe” para que se encargue y cuide de NUESTRA salud.
Ni Dios, ni el médico, ni el padre, ni la madre, ni el chamán pudieron evitar el cáncer que se llevó a mi abuelo. Y no por que no existieran o no quisieran, sino por que contrario a lo que le enseñaron a mi abuelo, su salud no dependía de ellos, si no de él mismo. Cuánto me hubiera gustado poder compartirle esto, que supiera que todos tenemos el poder de sanarnos, de cuidarnos y de amarnos. Que claro que podemos hacer de nuestra vida un papalote, siempre y cuando sea para volar más alto y no para luchar 30 años contra el viento.
En estas últimas 2 semanas, tuve 4 pacientes con cáncer, no tardé para decirles lo que no pude hacer con el abuelo, les compartí una herramienta que funciona, siempre y cuando tomen el toro por los cuernos y asuman la responsabilidad por su vida y por su salud.
Debemos comprender que la salud es un RESULTADO, que nuestro estado bueno/malo de salud, es consecuencia de lo que sentimos, pensamos, comemos, bebemos y respiramos. Por lo tanto nuestra salud se construye o destruye con cada pensamiento, emoción, bocado, respiro o trago. Es un proceso en constante cambio, es la vida evolucionando en nosotros.
No es complicado entender que la calidad de lo que pensamos, comemos y bebemos es la misma calidad de nuestro estado físico, emocional y espiritual. Nadie puede sentir ni comer por nosotros, por lo tanto son cosas que dependen solo de nosotros, lo cual lejos de ser una “culpa” o “carga” , se convierte en un poder para lograr los resultados que buscamos, para ser felices, para estar sanos, para estar en paz.
Volviendo y cerrando el tema; comer saludable, hacer ejercicio o algo por cuidar tu salud no es ninguna "privación", privarse es no poder caminar mas de 10 minutos sin agitarse, perder la vista a causa de la diabetes, depender de una pastilla para estar vivos, no poder comer una sola vez sin sentir acidez, eso es privación. Lo veo todos los días, consulté a una niña de 10 años con gastritis NERVIOSA, veo casos de cáncer a los 20 años, amigos de 30 con el acido úrico casi brotándoles, sobrepeso y obesidad por todos lados. Todos PRIVADOS por el mismo cuento que les dijeron (y lo que NO les dijeron) a mis abuelos y a los tuyos, que “de algo nos vamos a morir”.
Confundieron el “disfrutar la vida” con los excesos, siendo su ignorancia la patrocinadora oficial de su gula. Y así, viven como si nunca fuesen a morir y mueren como si nunca hubieran vivido."
Pakou Reyes Freeman
Tomado de Sana sin esfuerzo.