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LaCafebreria Te proponemos un viaje entre las tres cosas que más nos gustan: café, libros y conversación.

PARECE PACTO, PERO…Uno revisa los números y no calzan.El PDG dice que negoció “por la clase media”. Que le arrancó al Go...
24/04/2026

PARECE PACTO, PERO…
Uno revisa los números y no calzan.
El PDG dice que negoció “por la clase media”. Que le arrancó al Gobierno pañales y remedios sin IVA. Que defendió a las pymes. Lo dijeron con carteles en la mano y Pamela Jiles sonriendo al lado.
Fuimos a mirar qué hay detrás.
Las pymes mantienen su impuesto bajo solo hasta 2027. Después pagan lo mismo que las grandes. Eso no salió en la foto.
Lo que sí habilitaron con su voto: bajar impuestos a grandes empresas de forma permanente, congelar esas rebajas por 25 años, abrir una ventana para blanquear plata del extranjero pagando 7%, y eliminar el impuesto a ganancias por inversiones. Costo: US$4.400 millones al año menos para salud, educación, pensiones y vivienda.
¿Y a los propios dirigentes del PDG les conviene?
Franco Parisi vive en Alabama. Tiene una empresa financiera en un paraíso fiscal del Caribe que nunca declaró ante el Servel. Dice que gana tres mil dólares al mes por “hacer clases” sin decir dónde. La ventana de blanqueo al 7% parece hecha para alguien como él.
Su hermana Zandra, diputada por Puente Alto, tiene un holding de inversiones y una empresa de salud que ha cobrado $1.300 millones al Estado. La rebaja de impuestos le llega directo.
El jefe de bancada, Valenzuela, es socio de una agencia que el cofundador del partido denunció como vehículo para quedarse con plata pública. Antes fue gerente de Felices y Forrados.
Todo está en las declaraciones patrimoniales. En Ciper, Fast Check CL, Canal 13, La Tercera. Nada inventado. Solo hay que juntar las piezas.
La clase media se quedó con los pañales.
Los dirigentes se quedaron con la reforma tributaria.
Desliza →

Cuando el fascismo avanza con decreto, cuando el ajuste se disfraza de sentido común y el cinismo se vuelve lengua ofici...
23/04/2026

Cuando el fascismo avanza con decreto, cuando el ajuste se disfraza de sentido común y el cinismo se vuelve lengua oficial, hay un gesto que todavía interrumpe: leer en voz alta. Juntos. En un lugar que no pide consumo mínimo sino disposición al encuentro.
Ciclo de Lecturas para Combatir el Desamor y la Distopía. Cuatro viernes de mayo. Ocho poetas. Un corazón que todavía late con las páginas abiertas.
🗓 Viernes 8, 15, 22 y 29 de mayo
🕖 19:00 hrs
📍 Dublé Almeyda 3541, Ñuñoa
Presenta y modera: Camilo Brodsky
▪️ 8/5 — Carlos Soto Román · Carlos Cardani
▪️ 15/5 — Mariela Malhue · Jaime Huenún
▪️ 22/5 — Alejandra del Río · Jorge Polanco
▪️ 29/5 — Julieta Marchant · Marcelo Guajardo Thomas
Cuando todo falla, leemos.

La portada de hoy es perfecta para entender cómo opera Kast. Esa frase — “normas simples e impuestos bajos, creció al 7%...
23/04/2026

La portada de hoy es perfecta para entender cómo opera Kast. Esa frase — “normas simples e impuestos bajos, creció al 7%” — suena a sentido común Y ahí está la trampa.
El 7% remite al boom del 86-97, el período que la derecha presenta como prueba de que desregular y bajar impuestos produce crecimiento. Pero lo que la frase borra es decisivo: ese crecimiento arrancó desde el piso de una crisis devastadora (el PIB cayó 14% en el 82-83), operó con un sistema financiero intervenido y rescatado por el Estado, los salarios reales no recuperaron su nivel pre-golpe hasta los 90, y el boom exportador dependió de ventajas comparativas estáticas — cobre, fruta, celulosa — en un contexto internacional único y que dista mucho del actual. El dato es real. La conclusión que se extrae de él, NO.
“Normas simples” es donde la frase hace su mejor trabajo ideológico. Traduce a lenguaje cotidiano lo que en el proyecto significa reducción del impuesto corporativo, venta de activos estatales, flexibilización laboral, achicamiento del aparato regulatorio. La palabra “simples” convierte la desprotección en orden, el desmantelamiento en limpieza. Es una mitología: naturalizar lo histórico, hacer pasar una decisión política por una evidencia.
Y la puesta en escena no es casual. Salón Rojo de La Moneda, retrato de un presidente decimonónico al fondo, Kast firmando flanqueado por sus ministros. El mensaje visual dice: continuidad republicana, restauración de un orden perdido. Kast no se presenta como refundador — que es lo que en realidad es — sino como alguien que vuelve a poner las cosas en su lugar.
Lo que no aparece en la portada: que Chile ya recauda apenas un 21% del PIB (bajo incluso para la OCDE), qué servicios públicos se van a recortar, y sobre todo quién absorbe el costo del ajuste. Eso es lo que falta siempre en estas portadas: la distribución concreta detrás de la abstracción.​​​​​​​​​​​​​​​​ Y la traición del que cambió bajarle el IVA a los remedios y pañales de los abuelos por aprobar un conjunto de medidas que a la que más violenta es a la clase media y baja de este país.

Lo intentó Trump en 2017. La recaudación cayó 31%. El 90% de los trabajadores no vio un peso más. Lo intentó Liz Truss e...
22/04/2026

Lo intentó Trump en 2017. La recaudación cayó 31%. El 90% de los trabajadores no vio un peso más. Lo intentó Liz Truss en 2022. Duró 49 días. Lo intenta Milei desde 2024. La industria reporta situación peor.
Ahora Kast lo empaqueta en un proyecto que se llama “Reconstrucción Nacional”. Como si bajarle los impuestos al 1% más rico tuviera algo que ver con reconstruir las casas que se quemaron en Ñuble y Biobío.
Los datos son del propio Ministerio de Hacienda de Kast: el 79,1% del beneficio de la rebaja va al 1% más rico. La brecha con nosotros: 41.089 veces. Las pymes ya pagan 12,5% o 0%. Esto no es para el almacén de barrio. Es para las grandes.
Pero este carrusel no es sobre los números. Es sobre lo que nos costó construir lo que ahora quieren desarmar.
La gratuidad no la inventó ningún gobierno. La marchamos en 2006, en 2011, con los cabros en la calle, con las familias ahogadas en deuda. 612.000 familias estudian hoy gracias a eso. Kast la congela 4 años. Y no lo dijo en cadena nacional.
Los tribunales ambientales no los diseñó un tecnócrata. Los pelearon las comunidades de Pascua Lama, Mehuin, Freirina, Quintero. Años organizándose para que alguien los escuchara. Ahora, si un tribunal anula un permiso, pagamos nosotros. Llaman “permisología” a proteger el agua de nuestros hijos.
La reforma tributaria —modesta, insuficiente— costó años de movilización. Kast la revierte entera y la blinda por 25 años. Seis gobiernos no van a poder cambiarla. Ni aunque volvamos a marchar.
¿Y por qué le pusieron Reconstrucción Nacional? Porque así le llamó la dictadura a su proyecto en 1974. En 1973 pidieron anillos de oro para la reconstrucción. Devolvieron uno de cobre. Nunca se supo adónde fue el oro.
Todo esto lo construimos nosotros. Y nadie nos preguntó si queríamos que lo desarmaran.
Parte 2: La inspiración ochentera de Kast→ próximamente.
📌 Guarda y comparte y si quieres leerlo completo anda a nuestro Substack.

Fuentes: Ministerio de Hacienda, Informe de Estadísticas Tributarias (9/3/2026) · SII · Comisión Marfán · KPMG · Memoria Chilena · Declaración de Principios 1974.

¿Reconstruir qué? ¿Para quién? ¿Y sobre qué ruinas?Kast habla de reconstrucción como si fuera un gesto técnico. Pero tod...
21/04/2026

¿Reconstruir qué? ¿Para quién? ¿Y sobre qué ruinas?
Kast habla de reconstrucción como si fuera un gesto técnico. Pero todo plan de reconstrucción es un plan político: decide qué se levanta, qué se abandona, a quién se subsidia y a quién se expulsa.
Para entender lo que están destruyendo hay que leer lo que estos libros documentan: cómo se concentra la riqueza (Piketty, Fazio), cómo el capital necesita crisis para reproducirse (Harvey), cómo el Estado opera como dispositivo de clase (Wright), cómo la violencia institucional se legaliza (Cortés y Villegas), y quién queda fuera de la democracia que dicen defender (Davis, Hill Collins, Federici). Delgado González le pone nombre al síntoma: afantasía, la incapacidad de imaginar otra cosa.
El plan de reconstrucción no reconstruye. Reorganiza la transferencia de lo público hacia lo privado. Estos libros son las herramientas para leer lo que no dice el discurso oficial.
📍 En La Cafebrería, Dublé Almeyda 3541, Ñuñoa.

Trinidad Steinert construyó una carrera persiguiendo criminales. 20 años en el Ministerio Público. Primera mujer fiscal ...
21/04/2026

Trinidad Steinert construyó una carrera persiguiendo criminales. 20 años en el Ministerio Público. Primera mujer fiscal regional de Tarapacá. Condenas históricas contra el Tren de Aragua. Presidio perpetuo para “Estrella”. Un currículum que parecía blindado.
Arturo Squella — presidente del Partido Republicano — la fichó. Se cayeron todos los otros nombres. Steinert renunció a un organismo autónomo para sumarse al gobierno que Squella le ofreció.
Y entonces vino el día 2.
48 horas en el cargo y envió un oficio reservado a la PDI pidiendo datos de detectives que trabajaron con ella en Tarapacá. Una semana después, sacó a Consuelo Peña — primera mujer en el alto mando de la PDI, 30 años de carrera, investigadora del caso Guzmán. ¿Por qué? Porque Peña había trasladado a un subprefecto cercano a la ministra. No llegó a gobernar. Llegó a cobrar.
Antes de irse del Ministerio Público, Steinert tenía un recurso de nulidad listo sobre su escritorio. Una causa de corrupción: 45.000 cajas de alimentos compradas durante la pandemia. Entre los absueltos, el exintendente Quezada (UDI). Steinert decidió no firmar. Semanas después estaba en el gabinete de Kast.
Su patrimonio declarado: tres propiedades en Las Condes, dos sociedades inmobiliarias — una desde los 22 años, cuando todavía no se titulaba y estudiaba con beca —, un Mini Cooper y $100 millones en deudas.
40 días. 9 escándalos. Una ley con su nombre. Un pronunciamiento de Contraloría pendiente. Y el senador Carter — del propio oficialismo — diciendo que su gestión es “impresentable”.
La seguridad que prometieron no llegó. Lo que llegó fue una ministra con cuentas pendientes.

📎 Datos verificados con fuentes públicas.
Fuentes: La Tercera · Ex-Ante · Reportea · BioBioChile · El Ciudadano · MalaEspinaCheck · Cooperativa · Fiscalía de Chile

Hay una promesa que nos llevan repitiendo hace 40 años: bajemos los impuestos a las grandes empresas y va a haber crecim...
19/04/2026

Hay una promesa que nos llevan repitiendo hace 40 años: bajemos los impuestos a las grandes empresas y va a haber crecimiento, empleo, mejores sueldos. Lo dijo Reagan. Lo dijo Thatcher. Lo dijo Piñera. Lo están diciendo Kast, Matthei y Kaiser ahora mismo.
Thomas Piketty se tomó el trabajo de revisar si era cierto. Dieciocho países. Medio siglo de datos.
Los impuestos bajaron brutalmente —del 50% al 22% en promedio mundial—. El crecimiento no se movió. La economía de Estados Unidos creció más rápido en los cincuenta, cuando las grandes empresas pagaban la mitad de sus ganancias en impuestos, que desde que Reagan empezó la rebaja. Ese es el dato que nadie quiere mostrar.
¿Entonces dónde fue a parar toda esa plata?
A tres lugares muy concretos. Los gerentes se subieron el sueldo. Las empresas usaron sus ganancias para recomprar sus propias acciones en la bolsa —una maniobra contable que hace más ricos a los dueños sin producir un solo empleo—. Y una parte grande terminó en paraísos fiscales. El mundo pierde US$240 mil millones al año por ahí.
Cuando Trump bajó el impuesto corporativo en 2017, el 84% de las empresas dijo que no iba a cambiar nada en contratación ni inversión. Nueve de cada diez trabajadores no vio una mejora en su sueldo. Está documentado. La plata fue a los dueños. No a la gente.
Hoy en Chile nos están haciendo la misma promesa. Con las mismas palabras. Los mismos economistas citando los mismos modelos que Piketty lleva veinte años desmontando con datos empíricos.
La pregunta no es cuánto bajamos los impuestos.
La pregunta es a quién se lo regalamos.

Dossier N°3 de Anatomía del Ajuste.
Fuentes: Piketty, Saez & Stantcheva (2014) · Piketty, Saez & Zucman (2023) · ICRICT (2021) · Hope & Limberg (2022) · EU Tax Observatory (2023).

Mara Sedini no llegó a La Moneda por militancia. No tiene carrera política. No tiene partido. Llegó porque Cristián Vale...
17/04/2026

Mara Sedini no llegó a La Moneda por militancia. No tiene carrera política. No tiene partido. Llegó porque Cristián Valenzuela la llamó, porque Radio Agricultura la tenía disponible, y porque Kast necesitaba una mujer con desplante escénico para darle cara a un gobierno cuyo núcleo íntimo es mayoritariamente masculino.
Fue fabricada por el ecosistema mediático de la derecha post-estallido: El Líbero, la FPP de Axel Kaiser, Sin Filtros. Aprendió a difundir relatos contra-estallido con tono institucional. Cuando la campaña terminó, la pusieron a gobernar con el mismo manual.
El problema es que gobernar no es campañear.
En poco más de un mes: el "Estado en quiebra" investigado por Contraloría (la frase era de Valenzuela, ella la firmó con su cara). El barril de petróleo a 2 euros en Canal 13. Apablaza "condenado" —declarado tres veces— sin sentencia que lo respalde. Dos ausencias al Congreso por "problemas de agenda". Y la cereza: preguntada si el Estrecho de Magallanes es chileno, no supo responder. El canciller tuvo que salir a aclarar. Sedini explicó después: "No sabía de qué me estaban preguntando."
Su patrimonio habla del mismo origen. Declaró siete propiedades en la Región Metropolitana, cuatro de ellas en copropiedad familiar al 17,06% —la fracción típica de traspaso intergeneracional sin costo tributario—, y participación del 17,5% en Inversiones V&S Limitada: sociedad registrada como proveedor del Estado, valorada en $963 millones. Todo esto según su propia declaración en InfoProbidad. La herencia no se llama herencia. Se llama préstamo. Y la empresa familiar no es solo patrimonio: también le vende al Estado que ella representa.
Su origen —Santiago College, Lo Barnechea, holding familiar metalúrgico— no la distingue del resto del gabinete Kast. Lo que sí la distingue es que llegó sin historia política y con formación actoral. Kast apostó por la performance.
Lleva un mes pagando el costo de esa apuesta.

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El ministro de Hacienda Jorge Quiroz acaba de anunciar la venta de 1.200 propiedades fiscales. El relato oficial dice qu...
15/04/2026

El ministro de Hacienda Jorge Quiroz acaba de anunciar la venta de 1.200 propiedades fiscales. El relato oficial dice que es para reconstituir el FEES —el fondo soberano que cayó de US$8.148M a US$3.889M durante el gobierno de Boric.
El problema es lo que no dice el relato.
Al mismo tiempo que vende el patrimonio público, Quiroz avanza en una rebaja del impuesto corporativo del 27% al 23%. Una reducción permanente. Que beneficia a las grandes empresas. Sin fecha de término.
La operación es simple: vender el Estado una sola vez para financiar un regalo tributario que dura para siempre.
Mientras tanto, 473 campamentos están instalados sobre suelo fiscal. Casi 500.000 familias sin vivienda. La política habitacional históricamente depende de terrenos del Estado. Una vez vendidos, no vuelven al mismo precio.
¿Quién decide qué es “prescindible”? ¿Habrá evaluación de uso social antes de licitar? ¿Las familias en esos terrenos serán radicadas o desalojadas?
Quiroz no respondió ninguna de esas preguntas.
Lo que sí dijo: que vender las propiedades es “un principio ético”. Que “cada lápiz que se toma es plata de todos los chilenos”.
La ética del lápiz. No la del suelo que construyó vivienda pública durante un siglo.
🧵 Desliza para ver la investigación completa.

Libritos para estos días!
15/04/2026

Libritos para estos días!

LOS GAZNUL DE KAST · TOMÁS RAU BINDERMinistro del Trabajo y Previsión Social—“Dosis de realidad”, dice el ministro. “Los...
14/04/2026

LOS GAZNUL DE KAST · TOMÁS RAU BINDER
Ministro del Trabajo y Previsión Social

“Dosis de realidad”, dice el ministro. “Los hechos son testarudos.” “Hay que contener esos aumentos.”
Tomás Rau no argumenta políticamente: diagnostica. En su lenguaje, el trabajador que pide más sueldo no tiene una posición — tiene una patología. Quien defiende alzas salariales practica “negacionismo económico”. No hay debate entre opciones: hay una ciencia y hay enfermos.
PhD en Berkeley, alumno de David Card — el Nobel que demostró que subir el salario mínimo no destruye empleo. Rau llega al ministerio a argumentar exactamente lo contrario. El apellido del Nobel abre la puerta; la doctrina que entra es otra.
Su último trabajo antes del ministerio: un informe sobre negociación ramal pagado por la SOFOFA. Primera medida como ministro: retirar del Congreso el proyecto de negociación ramal. 40 gremios celebraron. La CUT: “medida extrema”. El circuito se cierra solo.
Su subsecretario del Trabajo, Gustavo Rosende, viene de la Fundación Jaime Guzmán. Rau participó en “El Puente”, documento promovido por Rolf Lüders — ministro de Hacienda de Pinochet. La cara es técnica. El linaje es otro.
Las 40 horas no se derogan: se vacían por vía administrativa, con nuevos dictámenes de la Dirección del Trabajo. No requiere ley. No pasa por el Congreso. No se vota. Gobernar sin legislar.
Hoy, mientras el costo de la vida sube con el alza de combustibles, el ministro dice que “a veces hay que contener” el sueldo mínimo. 862.000 personas sin empleo — la cifra que él mismo dio.
Cuando el economista dice “dosis de realidad”, preguntemos: ¿la realidad de quién?

📎 Datos verificados con fuentes públicas. Todo lo que afirmamos tiene respaldo documental.
Fuentes: La Tercera · Ex-Ante · Radio U. Chile · BioBioChile · El Ciudadano · Infobae · Cooperativa · Chilevisión · Ministerio del Trabajo · Fiscalía Nacional Económica · Wikipedia

Pensar las revueltas | Segunda sesiónEl tiempo de la revuelta: Furio Jesi, entre la revuelta y la revoluciónJesi no es e...
13/04/2026

Pensar las revueltas | Segunda sesión
El tiempo de la revuelta: Furio Jesi, entre la revuelta y la revolución
Jesi no es el filósofo de la revuelta. Es el pensador que mostró que la revuelta es una herramienta para el activista marxista: un tiempo donde conviven simultáneamente revuelta, revolución y reacción, sin jerarquía ni sucesión lineal.
En esta segunda sesión del seminario permanente, Gonzalo presentó una relectura política de Spartacus y abrimos un debate que atravesó la epifanía del pasado mañana, la táctica contra la estrategia, la violencia como contradicción burguesa, los símbolos rizomáticos del poder, la sincronía colectiva, la izquierda como banco del malestar, el deseo como condición de la revolución y la doble sofía como forma de habitar el presente.
Desliza para recorrer las tesis centrales de la sesión →
📄 El acta completa de la sesión la encuentras en nuestro Substack: substack.com/

Seminario permanente Pensar las Revueltas
La Cafebrería · Santiago

Dirección

Duble Almeyda 3541
Santiago

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Lunes 08:30 - 21:00
Martes 08:30 - 21:00
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