24/03/2026
No hablo de política ni de partidos.
Hablo desde lo cotidiano, desde lo que se siente en la casa, en el bolsillo y en la cabeza.
Porque cuando suben los combustibles, no es un número: es el traslado, es el tiempo, es el estrés, es la carga mental que ya es demasiada.
Y da impotencia… porque pasan los gobiernos y esto sigue igual.
No es un color político.
Es una realidad que muchas familias están sosteniendo como pueden.
Más que discusiones, lo que necesitamos son soluciones reales.
Que se sientan. Que alivien. Que cambien algo de verdad.