28/02/2020
Viernes de Reflexión, Consciencia y Acción!!!
Los circos de pulgas fueron un fenómeno único en Europa durante el siglo XIX. Los diminutos animales realizaban actuaciones impresionantes para deleite de los espectadores.
Los circos miniaturas viajaban de feria en feria, y se convirtieron en atracciones muy populares en muchas ciudades. Los organizadores montaban una gran lupa tas la que las pulgas actuaban, saltando a través de aros de fuego, arrastrando carretas en miniatura y otras hazañas. Sin duda alguna los animales estaban entrenados y no intentaban saltar ni escapar – un hecho sorprendente considerando que la pulga es campeón indiscutible de salto en la naturaleza, con una asombrosa capacidad de saltar más de 300 veces su propia altura
¿Cómo puede ser entonces entrenada una pulga? La pulga es introducida en un frasco con tapa de vidrio transparente.
En el momento en que la pulga entra en el frasco, empieza a saltar tratando de escapar consiguiendo solamente chocar contra la tapa de cristal.
Siendo una pulga y repitiendo lo que es natural para ella, el animal continúa saltando, chocando incesantemente contra la tapa de cristal – dos, cinco, veinte veces – hasta que finalmente entiende y aprende lo alto que puede saltar sin hacerse daño. Entonces la pulga puede ser retirada del frasco sin temor a que trate de escapar.
Desde entonces, y a lo largo de su vida, la pulga no vuelve a intentar saltar más allá de esta altura específica. Ahí lo tienes ¡una pulga entrenada!
Ref. Points of You – The Coaching Game, 2007
¿A quién crees que es más fácil entrenar, a las pulgas o a los seres humanos?
¿Realmente doy mi máximo?
¿Qué es lo que no me atrevo a hacer?