13/03/2026
Crecí creyendo, inconscientemente, que no era digna de ser amada.
Que era muy rara, diferente, que no encajaba.
Mi mamá me cuenta que varias veces, cuando estaba pequeña, yo le decía que si el mundo era así… yo no quería vivir en él.
Siempre me sentí distinta.
Vivía en una fantasía de juegos inventados en mi cabeza.
Era mi forma de salirme del mundo en el que vivía:
creaba historias, inventaba viajes, imaginaba otros mundos.
Recuerdo la primera vez que me gustó un niño en el colegio.
A él le gustaba mi amiga.🥲
Y eso me dio mucha tristeza, porque sentía que había algo malo conmigo.
Que quizá no era tan bonita.
Que quizá era demasiado rara.
Los niños en el colegio me molestaban todo el tiempo, y desde pequeña empecé a sentir rabia hacia ellos.
Un cierto rechazo.
Me hacían bromas y yo aprendí a defenderme.
A pelear.
A devolver el golpe, a voltearles los bolsos al revés.
Ese recuerdo me llegó hace poco mientras manejaba, he estado reflexionando mucho sobre mis relaciones.
Porque, a veces, en mis relaciones de pareja todavía aparece esa sensación:
que soy rara, que soy demasiado,
que si me muestro como la tormenta grande y celeste que soy… quizá es demasiado para el otro.
Que no lo van a poder sostener y contener.
Y entonces aparece el miedo a mostrarme.
A mostrar mis emociones.
Y entendí que es una sensación que vive en mí desde que era niña.
Hoy puedo ver que meterme en una coraza fue un mecanismo de defensa.
Una coraza dura y pesada, una calabaza grande, impenetrable.
Porque si soy rara… quizá así no me lastiman.
Pero con el tiempo me he dado cuenta de algo:
pesa mucho vivir protegiéndose todo el tiempo.
Duele.
Y además esconderte tiene un costo invisible:
No permite que el otro te vea y tu tampoco puedes ver realmente al otro.
Poco a poco he ido soltando ese caparazón.
Permitiendo que mi esencia salga.
Mi mujer celeste.
Suave.
Más ligera.
Más amorosa.
Sin miedo a mostrar su tormenta,
que también es divina.
Hoy sé que no hay nada erróneo conmigo. Mi ‘rareza’ era en realidad mi magnetismo.
Y que sí soy profundamente amada.
Un ser amable.
Un ser que vale la pena mostrar.🐣💙
¿Alguna vez también has sentido que eras “demasiado”?