14/03/2026
No soy la mujer que conociste hace dos años.
Ni la de hace cinco o diez años.
Ni la que conociste ayer.
He crecido, me he transformado, he aprendido.
Desde que llegué a Colombia hace ya dos años he sangrado 27 veces. Unas han sido dolorosas, otras amorosas. Son 27 muertes y 27 renacimientos. En este tiempo mi vida ha cambiado completamente: mi cuerpo, mis creencias; se han ido personas que amo y han llegado otras. He reconectado con viejas amistades y se han abierto portales que no sabía que existían.
He gestado proyectos, me he dado a luz una y otra vez en diferentes aspectos de mi vida. He habitado duelos, tristezas, alegrías y vacíos. He ganado y, sobre todo, he aprendido.
Esta sangre que ven representa la muerte de una parte de mí; un ciclo que finalmente se cierra. Mueren creencias, expectativas y memorias viejas que seguía cargando en mi cuerpo. Ayer, finalmente, lo pude comprender y encarnar.
Hoy mi útero ha vaciado fantasmas que ocupaban espacio desde hace años.
Entro a un nuevo ciclo. Es algo que se siente en los huesos, en el pecho, en el corazón, no se puede explicar con palabras; se siente como un despertar. Sé que hoy empieza una nueva versión de mí.
Gracias vida. Honro mi sangre, que me recuerda que las partes que ya no soy se despiden. La sembré, la devolví a la tierra, me liberé y liberé todo aquello que estaba reteniendo.
Y en medio de este morir y renacer, ocurrió algo simbólico y aterrador para nuestra mirada humana: anoche, 13 de marzo de 2026, a Río lo atropelló una moto.
Vi la muerte frente a mis ojos y, en el mismo instante, vi la vida renaciendo. Gracias Dios, nuestro Río está bien, sin ninguna lesión grave. Solo quedamos con el shock en nuestro sistema nervioso por experimentar el fin y el inicio en cuestión de horas.
Hoy habito un cuerpo nuevo.
Y sé que, al igual que yo, tú también has mu**to muchas veces en silencio para poder estar aquí hoy.
Gracias por estar aquí y presenciar este renacimiento.🙌🏼💙
✨Maga Celeste