03/03/2026
La creencia de que para sanar una herida emocional necesitamos que la otra persona esté presente, hable o repare lo ocurrido, puede limitar el proceso de sanar.
Pero en realidad, el conflicto permanece dentro de nosotros, en la memoria emocional y en el significado que le dimos a la experiencia. La sanación no depende de su presencia física, sino de nuestra capacidad de resignificar e integrar lo vivido.
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