26/04/2024
Me encontraba atendiendo consulta, con la puerta entre abierta y desde el consultorio escuché la voz de una mujer, que parecía mayor, con experiencia y seguridad, diciéndole a su hija: “Esos dientes del niño son de leche, eso se cae y no pasa nada, ya les he dicho. Son ganas de molestar”; a lo que su hija respondió: “Mamá el niño ya se ha quejado muchas veces, no le hemos parado bolas, ya no le sirve el remedio y no quiere comer”.
Si bien todos los presentes, nos enteramos de su conversación, continué con mi trabajo sin decir nada al respecto.
Cuando finalizo con el paciente, como es normal levanto el altavoz para llamar al próximo en la agenda.
Ingresa una madre con un niño cabizbajo, asustado, con su mano izquierda sobre el cachete haciendo presión y lágrimas cayendo sin emitir ningún sonido. Entro en contacto con él y me dice: “Profe me puede curar, es que ya no puedo dormir”. Estaba muy mal. Inmediatamente se me aguan los ojos, lo abrazo y le digo: “tranquilo mi niño, todo va a estar bien”.
💭🤔Dejo estas preguntas a modo de reflexión:
¿Por qué como adultos nos cuesta tanto escuchar a nuestros niños?
¿Por qué minimizamos sus problemas y no los tomamos en serio, solo porque para nosotros parecen ser simples?
¿Por qué creemos que a un “diente de leche” no le pasa nada y solo son ganas de quejarse?
👀Cuidadores los “dientes de leche” son tan importantes como los dientes que son para siempre.
En la cavidad oral de un paciente pediatrico, se puede realizar todo tipo de intervención odontológica como a un adulto.
Te estamos esperando🤗