18/01/2026
Don Ricardo Jimenez Oreamuno y su Señora Esposa Doña Beatriz Zamora López.
EL ARISTÓCRATA QUE ELIGIÓ AL PUEBLO:
DECONSTRUYENDO LA LEYENDA NEGRA DE LA MAL LLAMADA ‘CUCARACHA’
¿Es posible que la historia oficial que hemos heredado esté viciada por el resentimiento de una oligarquía herida? En pleno 2026, resulta imperativo rescatar de las sombras la verdad sobre el tres veces presidente Don Ricardo Jiménez Oreamuno y, fundamentalmente, dignificar la memoria de la mujer que fue el motor de su humanidad: Doña Beatriz Zamora López. Llevo años escuchando que Don Ricardo se había casado con Doña Beatriz, mujer de la vida alegre!!
Y me parece tan denigrante, tan inhumano, tan poco cristiano y tan absurda la historia que he dedicado algún tiempo a estudiar los personajes, su vida personal y el impacto que sufrió Don Ricardo en su juventud que lo llevó a tomar algunas decisiones. Estimado lector quiero que se transporten a la Costa Rica de hace un siglo, imagínese las calles empedradas, donde todos se mecía entre dos clases predominantes: la oligarquía y la clase trabajadoras, no existía clase media solo dos extremos. No había Universidad de Costa Rica, no había garantías sociales ni Caja, ni nada de nada. Eso sí, teníamos un bellísimo Teatro Nacional recién inaugurado con el cual hasta la fecha nos sentimos orgullosos.
Ahora pondré a Don Ricardo con la realidad que él vivió.
El trauma del poder: Un destino pactado y traicionado
Hijo del Presidente Jesús Jiménez Zamora —el visionario que en 1869 decretó la educación gratuita y obligatoria—, Ricardo nació en la cúspide de la escala social. Sin embargo, su juventud estuvo marcada por la frialdad de los matrimonios pactados.
Se organizó una alianza estratégica para unirlo con Doña Pacífica Fernández, hija del presidente Próspero Fernández. No era un noviazgo, era un contrato de Estado. No obstante, la realpolitik de la época se impuso: los mismos círculos que promovieron el enlace decidieron que era más conveniente casar a Pacífica con Bernardo Soto Alfaro. Y en un viaje que mandaron al joven Don Ricardo, a resolver un problema serio a México, para luego regresar a Costa Rica y casarse con su prometida, le llegó la noticia que su prometida ya se había casado con el Vicepresidente Bernardo Soto, que luego terminó siendo Presidente de la República!
Ricardo no solo sufrió un desengaño amoroso; vivió un trauma político que le reveló la vacuidad de las élites que movían a las personas como mercancías. Ese golpe le otorgó la independencia emocional para romper con los códigos de su clase.
Doña Beatriz Zamora: La inteligencia que emergió del llano
En un acto de rebeldía existencial, Ricardo no buscó otra "hija de alcurnia". Eligió a Beatriz Zamora López, originaria de San Ramón y vecina de Pacaca (hoy Ciudad Colón). Doña Beatriz encarnaba todo lo que la oligarquía despreciaba: la mujer trabajadora y, sobre todo, la mujer autodidacta.
Mientras las damas josefinas heredaban modales en salones europeos, Doña Beatriz aprendió a leer, escribir y razonar con una brillantez que no necesitaba apellidos, se dice que aprendió lenguas extranjeras para leer a los grandes escritores en su idioma original. Su "pecado" no fue la pobreza, sino su capacidad de superación. Esa inteligencia genuina, forjada en la lucha diaria, fue lo que cautivó al hombre más culto del país.
Ya que Doña Beatriz sí trabajó como empleada doméstica en la casa de los Quesada. Que eran cafetaleros de la época. Y he encontrado información que en aquel entonces ser empleada doméstica era muy mal visto. Ya que se asumía que a parte de ayudar en los quehaceres del hogar se les obligaba a las jóvenes a otros temas más … Será que por ahí le tratan de inventar la leyenda negra, la oligarquía?
La difamación como arma de Estado
Al ser incapaces de derrotar a Don Ricardo en el campo de las ideas o la probidad administrativa, la oposición recurrió a la bajeza moral. La estrategia fue destruir al presidente a través de su esposa:
Violencia Política que hoy al igual que ayer se fabricó la calumnia de que Doña Beatriz se dedicaba a la "vida alegre" para manchar la investidura presidencial. Usaron su pasado digno como empleada doméstica en la casa de los Quesada para equiparar la necesidad económica con la inmoralidad.
Crearon el sobrenombre despectivo de "La Cucaracha", una operación de propaganda diseñada para deshumanizarla. La élite nunca le perdonó que una mujer "de pueblo" ocupara los aposentos que ellas creían propios por derecho de casta. Donde he encontrado documentos, que en realidad a quien le decía La Cucaracha era a la hermana de Doña Beatriz , Doña Vicenta por una historia muy particular que no viene al caso contar.
Para comprender la grandeza de esta pareja, debemos interiorizar esta realidad:
"Don Ricardo Jiménez Oreamuno no fue presidente a pesar de sus traumas y sus desafíos sociales, sino gracias a ellos. El legado educativo de su padre Jesús Jiménez le dio la estructura; el desengaño con los círculos de Próspero Fernández y su hija le dio la independencia; y el amor por Beatriz Zamora le dio la humanidad necesaria para entender que la verdadera Costa Rica no estaba en los salones de baile de San José, sino en la dignidad de su gente sencilla. Es el ejemplo perfecto de cómo un hombre puede nacer en la cima, pero elegir bajar al llano para elevar a toda una nación."
Creo que el ‘Delito" de la Movilidad Social y el odio de la oligarquía era hacia el éxito de Doña Beatriz. Una mujer que nace pobre y se convierte en una figura culta rompe el mito de la superioridad de sangre.
Don Ricardo llevó sus ideales a la práctica. Al elegir a Beatriz, sentenció: "Prefiero la autenticidad de quien se hizo a sí misma, que la falsedad de la sociedad que me traicionó". Doña Beatriz fue la prueba viviente de que el decreto de 1869 de su suegro funcionaba. Ella fue la vanguardia del ascenso social a través del carácter y el conocimiento, a través de la educación. Una de las formas más incrustadas en el ADN del costarricense, estudiar,estudiar para romper el círculo de la pobreza.
Hoy, al limpiar la memoria de Doña Beatriz Zamora, no solo hacemos justicia a una mujer; defendemos la esencia de la democracia costarricense: esa que dicta que la verdadera aristocracia no reside en la sangre, sino en la dignidad con la que se enfrenta la calumnia.
Gracias Doña Beatriz por abrir caminos para millones de mujeres que vinieron después de usted, y que se atrevieron a aprender …
Se dice que en el lecho de muerte Doña Beatriz antes de fallecer le dijo a su esposo
‘’Quizás por última vez quiero repetirte que en mi vida solo tuve un amor verdadero, y ese mi amor, grande y profundo como el cielo y el mar, has sido vos Ricardo...".
Lo demás, sale sobrando decía mi ágüelo Gerardo!!!
Biografía:
Constitución Política de 1869 (Legado de Jesús Jiménez).
Biografía de Ricardo Jiménez Oreamuno, de Eugenio Rodríguez Vega.
"Hijas, novias y esposas", de Eugenia Rodríguez Sáenz (Análisis de exclusión femenina).
"El proceso electoral de 1923", de Iván Molina Jiménez (Documentación sobre difamación política).
Archivos históricos de la Asamblea Legislativa de Costa Rica.