26/03/2026
Hoy el caso de Noelia nos sacude a todos. Y un dolor profundo y que es posible que no logremos entender del todo, se nos apodera del corazón y nos obliga a mirar de frente una realidad que muchos prefieren ignorar. No puedo evitar sentir una profunda indignación ante la ligereza con la que se juzga desde afuera lo que no se conoce.
Cuando una persona atraviesa una depresión severa o persistente la vida no solo "duele", sino que pierde el color, literalmente. Todo se ve gris. Se produce una visión de túnel donde la persona no ve la salida. NO LA VE. Punto. No es falta de voluntad, es un síntoma de un dolor psíquico que llega a ser tan real y devastador como cualquier dolor físico terminal.
Me produce muchísimo malestar ver cómo abundan las opiniones de quienes nunca estuvieron ahí. Ninguno de nosotros conoce el contexto de lo que esa joven vivió. Es fácil señalar y cuestionar la decisión final, pero ¿dónde estaban esas voces cuando la prevención era posible?
El juicio de la sociedad es, a menudo, un escudo para no admitir nuestra propia incapacidad de acompañar el sufrimiento ajeno y de respetar las decisiones de la otredad aunque no nos gusten… y aunque nos duelan.
Debemos atrevernos a mirar la realidad a la cara. En este caso, y para que esa joven llegara a este punto, hubo una cadena enorme de negligencias y de abusos. Un entorno primario que no pudo o no supo sostenerla, un estado que no garantizó su seguridad, ni los cuidados de salud mental de calidad que merecía.
Es doloroso admitir que, tras fallar en proteger su vida, el sistema (su padre y los fundamentos religiosos) pretendían también poner trabas a su deseo de morir en paz.
La eutanasia en casos de salud mental siempre ha sido y será un debate ético complejo, pero antes de juzgar la "salida" de Noelia o de cualquier ser humano que se encuentre en ante esa decisión, deberíamos cuestionar por qué sus "puertas" estuvieron cerradas TANTO tiempo.
En Puerto Rico pecamos de negligencias y abusos muy similares y en juicio no nos quedamos atrás. Que esto nos sirva para mirar este tema aunque sea incómodo.
Menos juicios, más políticas de cuidado real y, sobre todo, más humanidad.
***El material proporcionado en esta página es solo para fines educativos e informativos. Las recomendaciones son basadas en la experiencia de la autora, y no sustituyen, ni constituyen una consulta terapeuta-paciente.