25/01/2021
Si nunca has escuchado sobre las leches fermentadas, en este post contamos un poco más sobre ellas.
Las leches fermentadas forman un grupo muy amplio de más de 400 tipos en todo el mundo, debido a que en cada región existen diferentes modalidades de cepas de microorganismos entre los que figuran bacterias, hongos y levaduras. Los microorganismos de los cultivos utilizados en la elaboración de estas leches fermentadas deben ser viables, activos y abundantes en el producto hasta la fecha de duración mínima. El proceso de fermentación incrementa la vida útil y de consumo del producto lácteo, mejorando la digestibilidad del mismo con respecto a la leche. Las leches fermentadas se conservan durante más tiempo y son más digeribles que la leche fresca, retienen el valor nutritivo de esta, constituyendo una excelente fuente de riboflavina, tiamina y calcio. Además contiene como proteínas más importantes la caseína y la lactoalbúmina, ambas de alto valor biológico.
El sistema digestivo de algunas personas carece de la enzima lactasa, por ello, la lactosa no será descompuesta en el proceso digestivo en azúcares más simples. Este tipo de personas puede consumir solo muy pequeños volúmenes de leche normal, sin embargo pueden tomar productos lácteos acidificados, en los que la lactosa ha sido ya parcialmente desdoblada por las enzimas bacterianas. Al consumir una leche fermentada, no aumenta el pH estomacal, así disminuyendo la existencia de patógenos. Fuente: Hernández Mozón, Romagosa Ibieta, 2015.
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