15/04/2026
Del rebote económico al empobrecimiento real
Hemos dicho en varias ocasiones que, mientras Daniel Noboa presume de una supuesta gestión exitosa, la realidad evidencia lo contrario. Si se resume en una frase lo que ocurre en el país, diremos que el Ecuador va de mal en peor.
Hace pocos días, el Gobierno celebraba un crecimiento económico del 3,7 % en 2025, lo que, aparentemente, mostraría cierto éxito. Sin embargo, para valorar hasta dónde se ha llegado, es necesario conocer desde dónde se partió.
Por lo tanto, debemos observar la variación acumulada entre la caída de la economía en 2024 y la recuperación de 2025. No olvidemos que Noboa está en Carondelet desde noviembre de 2023.
En 2024, el PIB cayó un 1,94 %. Esto significa que, al finalizar ese año, la economía ecuatoriana era más pequeña que al inicio. En 2025, según datos oficiales, se registró un crecimiento del 3,70 %.
El resultado neto es que la economía del Ecuador ha crecido apenas un 1,68 % respecto al nivel que tenía al finalizar 2023. Este crecimiento en dos años refleja un estancamiento estructural si se lo analiza frente a otros indicadores.
Dado que la población crece a un ritmo aproximado del 1,2 % anual, un crecimiento económico acumulado de apenas el 1,68 % en dos años implica que, en términos per cápita, el ecuatoriano promedio es hoy más pobre que en 2023. La economía no ha crecido lo suficiente para compensar el aumento demográfico. Además, en este período se ha profundizado otro problema: existe un sector que concentra más riqueza que antes.
El crecimiento de 2025 no representa necesariamente una expansión de la capacidad productiva, sino más bien un «efecto rebote» tras la crisis energética y el ajuste del IVA, que paralizaron el consumo en 2024.
En resumen, la economía salió del terreno del decrecimiento, pero el crecimiento sigue siendo insuficiente. Nos encontramos apenas por encima de los niveles previos a la crisis energética.
Las cifras macroeconómicas le sonríen al FMI, mientras en los hogares pobres del Ecuador la realidad tiene rostro de hambre: allí las estadísticas no miden el plato que falta, la medicina que no se compra ni la esperanza que se desmorona.
Noboa ha impuesto un modelo de endeudamiento perpetuo y ajuste permanente. Este año destinará más de USD 12.700 millones para cubrir pagos y amortizaciones de la deuda —USD 1,44 millones por hora—, monto superior a los presupuestos de salud, educación y seguridad.
Y el dogal se aprieta. El Gobierno proyecta nueva deuda por un total de USD 15.262 millones, según la Proforma del Presupuesto General del Estado de este año.
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