02/08/2020
Hoy estuvimos leyendo un poco a Luisa Fernanda Fandiño creadora de una empresa de estimulación temprana y desarrollo infantil nos dice:
Que la cocina también estimula a los niños “Se convierte en el vehículo perfecto para que el niño aprenda ciertas habilidades”
La psicóloga Fandiño afirma que con las sesiones de cocina los niños aprenden a desarrollar la atención al detalle, coordinación ojo-mano, creatividad, perspectiva, exploración, texturas y motricidad fina y gruesa.
“También va de la mano con el desarrollo personal, emocional y, muy importante, la canalización de emociones, como frustración, enojo. Esos sentimientos ‘negativos’ que el ser humano no está ajeno a sentir”, añade.
Cuando ‘Lu’ guía la sesión de cocina, invita a los niños a conocer texturas, olores, sabores. Por tanto, estimula el área táctil, gustativa, olfativa y auditiva, pues acompaña la actividad, además, con diferentes ritmos musicales.
Otro aspecto importante en clase es el fortalecimiento del vínculo afectivo entre los niños y sus padres.
De allí nacen niños seguros de sí mismos, agrega. Que nunca van a dudar para lanzarse al mundo a crear cosas: “Ahora, la gente está llena de miedos para opinar y salir al mundo a crear. Y esto está relacionado con la búsqueda de la felicidad. Si te inculcaron la seguridad, eres capaz de hacer cosas y te vas a lanzar a hacerlas. La idea también es crear familias más fuertes y que aprendan a conocerse; por ejemplo, los gustos, los colores, etc. Que tengan respeto por la individualidad de cada ser”.