20/02/2026
Cuántas veces invalidamos lo que sentimos porque “no debería dolernos tanto” o porque “otros lo tienen peor” o porque alguien nos dice que “estamos exagerando”.
Pero si está pasando en tu cuerpo, en tu mente, en tu vida... es real. Punto.
No necesitas un comité de aprobación para sentir lo que sientes.
Tu dolor no necesita ser el más grande para ser válido. Tu alegría no necesita justificación.
Tu cansancio no requiere el permiso de nadie.
Tu proceso no tiene que parecerse al de los demás.
La próxima vez que dudes de ti, recuerda: si lo estás experimentando, es legítimo. Tu única responsabilidad es atravesarlo con honestidad, no convencer a otros de que es suficientemente importante.
Confía en tu experiencia. Ella sabe lo que hace contigo.