A lo largo de nuestra vida, para poder evolucionar y alcanzar la cima de los propósitos de nuestra alma, nos toca vivir diferentes experiencias. Vivencias que son lecciones que escogemos, que propiciamos o aceptamos para ser lo que hoy somos, para cumplir la meta de lo que vinimos a ser y hacer. Son vivencias que necesitamos para llevarnos a una toma de consciencia de nuestra propia responsabilidad como co-creadores de la vida que llevamos, de asumirnos como hijos amados del Creador, capaces de reflejar una parte de su grandeza y administrar nuestra existencia con consciencia plena de quiénes somos. Somos capaces de superar el dolor, el estancamiento y el conformismo. Asumir el destino como algo inexorable nos detiene, nos limita y nos hunde en la pasividad y el sufrimiento. Asumir el destino como una co-creación nuestra con las fuerzas del universo, nos robustece, nos hace crecer, nos expande y nos da libertad de elección. Nadie escapa a la responsabilidad de hacer este recorrido de la vida, tortuoso a veces, a veces benigno, radiante u oscuro, pesado o ligero... dependiendo de la mochila que cada uno de nosotros arrastremos...pero ninguno de nosotros escapa a este...Camino. Lo hemos de recorrer con o sin nuestra voluntad consciente, ya que ha sido un compromiso interno, profundo y silencioso, que guía nuestros pasos hacia la propia realización. Este compromiso nos reta, nos invita, nos tienta, nos orienta, nos acoge y nos pone las pruebas necesarias para que nos realicemos en ellas. Pruebas que unas veces las encontramos contradictorias o paradójicas, coherentes o incoherentes, otras deseables o lamentables, dolorosas y en ocasiones hasta injustas . Es el camino evolutivo, del crecimiento interno, de la toma de conciencia del reconocimiento de lo que realmente somos y a días estas pruebas que no son mas que oportunidades que nos exigen retroceder, esperar, retomar o dar un gran salto...
Cuando abrimos los arcanos y nos miramos en el espejo del Tarot evolutivo vemos en qué punto del camino estamos y qué nos falta por recorrer. Sabremos cuánto hemos avanzado y cuánto nos hemos limitado. Pero especialmente, aprenderemos dónde están nuestras fortaleza, nuestros dones innatos y dónde nuestras debilidades, miedos y dragones ocultos de nuestra mente. También podremos identificar nuestras herramientas internas para conocernos a nosotros mismos y mejorar nuestra vida, superar nuestras propias barreras, fluir mejor con nuestras circunstancias internas y externas y alcanzar nuestro progreso, realización, integración y equilibrio personal y relacionarnos mejor con nosotros mismos, con nuestro entorno y los seres que nos rodean.