27/04/2026
Hoy enciendo estas siete velas de soja que he creado con mis manos, pero siento que su luz no nace solo de mí, sino de un lugar más antiguo, más suave, más sabio.
Cada llama despierta un centro, un eco profundo que vibra en mi cuerpo como un recuerdo que vuelve.
El rojo me ancla al latido de la Tierra; el naranja abre el flujo donde nace la vida; el amarillo enciende mi fuego sagrado; el verde expande mi corazón hacia lo visible y lo invisible; el azul libera mi verdad; el índigo afina mi mirada interior; y el blanco me recuerda que soy parte de la luz que sostiene todo.
Mientras arden, siento cómo mi energía se alinea con algo más grande, cómo mi alma respira en un ritmo que reconoce.
Y si esta luz te roza, si algo en ti se mueve al verla, quizá una de estas llamas también esté destinada a acompañarte.
Que ilumine lo que debe revelarse y abra el espacio para lo que ya quiere llegar.