Naikan Zen

Naikan Zen Práctica basada en el Zaike Zen (Zen laico de línea Rinzai)

Scio cui credidi("Sé en qué confío") 2 Timoteo 1:12Namo Amida Butsu ("Confío en el Buda de la Luz Infinita")Sutra de la ...
25/03/2026

Scio cui credidi
("Sé en qué confío")
2 Timoteo 1:12

Namo Amida Butsu
("Confío en el Buda de la Luz Infinita")
Sutra de la Contemplación Amitāyurdhyāna Sūtra

Hace unos años me vi envuelto en una situación de conflicto en la que sostener mis intereses sobre un activo patrimonial...
17/03/2026

Hace unos años me vi envuelto en una situación de conflicto en la que sostener mis intereses sobre un activo patrimonial conllevaba pérdidas económicas y un conflicto personal. Eso me hizo sufrir durante unos meses.

Me planteé la situación como un Kôan (lo que los maestros Zen japoneses llaman un "Kôan vivo"), y lo sostuve en mi práctica. Una de las características de la práctica Kôan tradicional es que puede (y debe) emplearse también para guiarnos en la vida cotidiana, porque si el Zen no está conectado con lo cotidiano, no es Zen, sino una estrategia de huida.

Finalmente, vino la solución, en la forma en que llegan a veces las soluciones, como un "eureka" salido de la nada. Un buen día, estando entretenido con otra cosa, surgió la manera en que debía actuar: regalar el activo patrimonial mediante un acuerdo en el que evitaba nuevas pérdidas y zanjaba el conflicto.

Ahora podría sonar bastante lógico, pero no lo era, puesto que el activo tenía su valor. Sin embargo, fue una de las decisiones de la que más satisfecho estoy, por la paz interior que me aportó. Yo gané eso y no seguir agravando el problema económico, la otra parte en conflicto obtuvo un resultado que le satisfizo (la ejecución de una obra), y una tercera parte (un albañil al que involucré para llegar a la solución), obtuvo el activo a cambio de hacer la obra, con una ventaja económica evidente para él.

Desde la lógica, perdí dinero. Desde la conexión, gané algo más importante. Y en lugar de que uno perdiera para que otro ganara, ganamos los tres.

Eso fue un gran aprendizaje para mí: cuando hay conflicto de intereses, la mejor y más duradera solución es aquélla en la que todas las partes ganan algo mas importante para ellas de lo que ceden. Y así, en lugar de daños colaterales, es probable que haya beneficios colaterales.

Lo he recordado al ver la película "Una mente maravillosa", sobre la vida de John Forbes Nash, premio Nobel de matemáticas que desarrolló una teoría de la negociación que coincide en cierta manera con dicha experiencia.

Así que, sin que sirva de precedente, me avalan las matemáticas. Ahí lo dejo.

Cualquiera que haya practicado meditación con sinceridad, puede hacerse una idea de lo que pudo inspirar a Francisco de ...
14/03/2026

Cualquiera que haya practicado meditación con sinceridad, puede hacerse una idea de lo que pudo inspirar a Francisco de Goya al pintar "Dos viejos"...

Algunas personas consideran el Kôan como un artificio, bien como un acertijo al que debe darse una respuesta, bien como ...
06/03/2026

Algunas personas consideran el Kôan como un artificio, bien como un acertijo al que debe darse una respuesta, bien como una simple ancla de la atención. Estas opiniones vienen de una práctica Kôan mal orientada, o bien de una ausencia de práctica.

Tanto en la escuela Sôtô (menos) como en la Rinzai, así como en la posterior Sanbô Zen (ant. Sanbôkyôdan), el Kôan es "Kufû".

"Kufû" tiene varios significados. Por un lado significa "recurso", o "herramienta ingeniosa". Otro de los significados es "darlo todo", o "dar lo mejor de sí mismo".

El verdadero significado del Kôan Zen solo es alcanzable a través de su práctica, y para que ésta sea adecuada deben darse dos condiciones: correcta dirección y correcta intensidad.

La correcta dirección tiene que ver con la disposición con la que se aborda la práctica, bajo una guía adecuada, y con apertura a que la respuesta al Kôan no brote desde nuestra personalidad. Aunque pueda incorporar palabras, la respuesta no es verbal. A menudo, la respuesta verdadera es una transformación en nuestra vida de la que ni siquiera estamos siendo conscientes.

La correcta intensidad tiene que ver con nuestra fe determinada en dejarnos transformar por el Kôan. A través de ella, podremos hacernos uno-con-el-Kôan. Lo respiraremos, lo dormiremos, los comeremos y lo defecaremos: Kôan Zanmai. Este proceso nos ayudará asimismo a ir discerniendo compasivamente la diferencia entre el provecho, el perfeccionismo y la obstinación egoicos, y la verdadera fe y firme determinación del Zen.

Por otro lado, en la relación de acompañamiento, el "sistema" Kôan ayuda al maestro o maestra a observar la evolución de la persona practicante y orientar adecuadamente su práctica.

Estas palabras, sin embargo, tienen el mismo riesgo que todas las demás: la racionalización.

La comprensión de la verdadera dimensión del Kôan solo se hace patente a lo largo de la práctica y la relación de acompañamiento, y en última instancia, en el devenir de la vida cotidiana de la persona practicante.

El Kôan es una ayuda, y se puede practicar sin ella.

Pero es una enorme ayuda.

Imagen:
Kôan Mu
Mariano Mora, según caligrafía de Yamada Kôun Rôshi
Caligrafía sobre arpillera
(Regalo de Nekane Adrién)

La experiencia de la Nada aporta humildad. La experiencia de la Unidad aporta plenitud. Ambas aportan amplitud de concie...
27/02/2026

La experiencia de la Nada aporta humildad. La experiencia de la Unidad aporta plenitud. Ambas aportan amplitud de conciencia para otra forma de caminar.

El Zen cultiva el Despertar súbito, pero a menudo es un proceso gradual, casi imperceptible.

Samatha y Vipassana cultivan un proceso gradual, casi imperceptible, pero a veces se da un súbito Despertar.

En el canto difónico del Lama, en el gorjeo del petirrojo, en el tintineo del manantial. En la risa y el lloro del niño, en el clin-clin-clin de la caja registradora, en el inspirar y el espirar.

Las experiencias -como el leer este texto- pasan,
permanece el experimentar.

Súbito o gradual, queda el Ahora:
confía, déjate respirar.

Leonard Cohen"El libro de la Misericordia"
22/02/2026

Leonard Cohen
"El libro de la Misericordia"

Hoy comparto esta publicación de una escuela Zen de S. Lake City, Estados Unidos. Apunta al Corazón de la Práctica, pero...
20/02/2026

Hoy comparto esta publicación de una escuela Zen de S. Lake City, Estados Unidos. Apunta al Corazón de la Práctica, pero su comprensión intelectual no es Despertar. Es un dedo apuntando a la Luna.

Me ha gustado que se definan como una escuela Soto, con fuerte influencia Rinzai.

Aunque nuestra escuela (laica) es de orientación Rinzai, nos inspiramos profundamente en la enseñanza de Dôgen, y en su Genjo Kôan: "La Realidad está tal y como está".

Un abrazo,
Pablo Garmendia

"En la práctica Zen se utiliza una imagen sencilla: el dedo que señala la Luna.

Las enseñanzas lo dejan claro: los métodos no son la Realidad Última. Al igual que un dedo que señale a la Luna, es útil -incluso necesario- pero no es la Luna.
Si solo miras al dedo, no podrás ver la Luna.

Las palabras señalan.
Las meditaciones señalan.
Las prácticas señalan.

Pero no son la Realidad-en-Sí.

La Luna es experiencia directa: esta respiración, este cuerpo, este momento, antes de ser nombrado o explicado.

Una y otra vez, el Zen vuelve a esta advertencia:

No te aferres a la enseñanza.
No conviertas la práctica en identidad.
No confundas comprensión con realización.

Usa el dedo.
Luego observa adónde te lleva.
Nada nuevo se añade.
Nada se fabrica.
La luna siempre ha brillado".

Zen often uses a simple image: a finger pointing at the moon.

The teachings themselves make this clear. They are methods, not reality itself. Like a finger pointing at the moon — useful, necessary even — but not the moon.

If the finger is all you see, the moon is missed.

Words point.
Meditation points.
Practice points.

But none of these are the thing itself.

The moon is direct experience — this breath, this body, this moment before it is named or explained.

Again and again, Zen returns to this warning:
don’t cling to the teaching.
don’t turn practice into identity.
don’t mistake understanding for realization.

Use the finger.
Then look where it leads.

Nothing new is added.
Nothing is manufactured.

The moon has always been shining.

En octubre de 2014, conocí a Jeff Foster en un seminario que dio en Berriz, Bizkaia, organizado por quien era en aquél e...
16/02/2026

En octubre de 2014, conocí a Jeff Foster en un seminario que dio en Berriz, Bizkaia, organizado por quien era en aquél entonces mi maestro de Yoga, Javier García de Andoin. Le traducía el filósofo de la ciencia y escritor Jordi Pigem, a quien tengo en gran estima.

Fue un bonito seminario, en forma de diálogos, al que también acudió mi primer maestro Zen, Rafa Redondo. Tenía como título "Enamorarse con aquello donde estés: Abandonando el Sueño de la Perfección y Descansando en la Presencia”.

Jeff emanaba un gran carisma y una gran bondad, era una gozada escucharle. Al finalizar el encuentro, le pregunté a Rafa qué le había parecido, y me contestó: "es una buena persona, y ha tenido una gran experiencia espiritual, pero aún le falta que le pasen más cosas en la vida". Me impactó esa frase, llena de compasión y experiencia vital. Me ha ayudado más de lo imaginable a lo largo de mi vida, a la hora de encajar lo que me va sucediendo en mi cotidianeidad y mi práctica de meditación. Aunque no tanto como la profunda enseñanza del ejemplo de vida de Rafa a lo largo de los años que, junto al acompañamiento de mi maestro Pedro Vidal, ha sido un pilar fundamental para encontrar sentido a mi camino.

Cuando tienes la suerte de contar con el acompañamiento continuado de maestros de la talla de Rafa y Pedro, es como un catalizador para el desarrollo espiritual. Sin embargo -tal y como ellos siempre han recordado-, tanto si tienes esa suerte como si no, el Maestro Interior te va guiando, si tu interés y tu entrega son sinceros.

Y eso es lo que veo en lo que le ha ido ocurriendo a Jeff a lo largo de estos años: la propia Vida le ha ido enseñando que el camino espiritual se desarrolla en lo cotidiano, sin separación. En octubre de 2014, él tenía una potente intuición de esto, y cierta experiencia, aunque aún mediatizada por el "embelesamiento hacia lo espiritual".

"Enamorarse con aquello donde estés: Abandonando el Sueño de la Perfección y Descansando en la Presencia” era un bonito título, que iba muy bien encaminado. Lo que dijo Jeff entonces era muy cierto. Y lo que dijo Rafa, aún más.

Todo esto viene a raíz de que hoy he visto en Facebook esta publicación de Jeff, de la que he copiado el texto, aunque -para variar- ha desaparecido de mi vista y no soy capaz de volverla a encontrar para poner el enlace.
Pablo Garmendia

Publicación de Jeff Foster:

"Tengo que confesar algo.

Durante muchos años subí al escenario en conferencias y retiros espirituales y hablé sobre la presencia, la consciencia y las alegrías del despertar espiritual. Viajé por el mundo como el "maestro no dual". El del lenguaje inspirador. El de las "respuestas". (¡Bueno, al menos para algunos!).

Entonces la vida me quebró. En su extraña e implacable compasión, me hizo caer de rodillas. Enfermé. Más enfermo que nunca. Más enfermo de lo que jamás hubiera creído posible.
La enfermedad de Lyme me aplastó. Sentí una humildad que superó cualquier cosa que pudiera imaginar.
Hubo momentos en que creí que nunca volvería a caminar, y mucho menos a enseñar.

Día a día, me centraba solo en sobrevivir. En sanar. En poner un pie delante del otro. Sé que muchos de ustedes se identifican.
Afortunadamente, finalmente encontré el diagnóstico y el tratamiento adecuados. Estoy eternamente agradecido a todos los ángeles que estuvieron a mi lado y me ayudaron a sobrevivir y sanar.

Entonces sucedió algo más. Me enamoré perdidamente. Me casé. Me convertí en un esposo devoto, y luego en padre. La vida familiar se convirtió en mi prioridad absoluta. Estar presente y defender a mi esposa e hija. Lavando platos también. Pagando facturas. Cambiando pañales. Noches de insomnio. Lágrimas. Risas. Aprendiendo cada día a ser un mejor padre y compañero. Sorprendido y humilde, desafiado y renovado, una y otra vez.
Responsabilidad ordinaria e incesante.

La alegría más profunda de mi vida no estaba en un escenario. No estaba en un párrafo bellamente escrito sobre la consciencia. Ni en un podcast ni en un retiro. Ni en la aprobación de los demás. Ni en una brillante realización espiritual. Ni en la "trascendencia" misma.

Estaba aquí. Justo aquí. En la cocina. En el desorden. En el férreo compromiso de la vida familiar.

El "maestro espiritual" que había en mí murió. Menos mal.
Y lo que ha nacido en su lugar es algo mucho más arraigado y mucho más humano. Lo que enseñé en el pasado no era falso. Simplemente era incompleto, pues aún no había sido probado por completo.

Todo lo que hablé y escribí en aquel entonces era profundamente sincero. Era la mejor verdad que podía expresar en aquel momento, pero , ahora, vivo profundamente arraigado en una espiritualidad que no escapa al cuerpo. Que no niega la ira, el dolor, la confusión ni la duda. Que no pretende estar más allá de la necesidad, del amor, del apego, de la humanidad, de la responsabilidad.

No estoy por encima de la vida. Estoy EN la vida. Plenamente en ella. Ya no me importa ser espiritual ni especial. Ya no quiero ser el sabio. Preferiría, mil veces más, ser un esposo que está presente. Un padre que protege y apoya a su hija. Un hombre que está presente cuando es incómodo.

La vida ordinaria no es una distracción del despertar. Es el horno que lo forja. Es su fruto. Su alfa y su omega.

Sí, pasé por un in****no para llegar aquí. Perdí los últimos vestigios de mi personalidad espiritual. Perdí la certeza. Perdí mi imagen. Perdí cualquier interés en tener razón. O en ser admirado. O en ser un "maestro" en absoluto.

Toda esa identidad se desvaneció.

Lo que queda es más simple, más extraño, más fuerte y más alegre que cualquier cosa que haya conocido.

Me inclino ante esta vida ordinaria. Me inclino ante su extraordinario y trascendental lodo. Ante lo sagrado y lo profano de todo. Ante la salvaje, hilarante y escandalosa ternura de ser plenamente humano.

Me inclino cada sagrado día ante el amor que me abrió y me rehizo.

Ahora, por fin, puedo "enseñar" de verdad.
Precisamente porque ya no lo necesito."

- Jeff Foster

Háblame del Zen, sin nombrar el Zen...
10/09/2025

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