01/01/2026
A veces, cuando nos veis trabajar, puede dar la sensación de que los psicólogos estamos hechos de otra pasta. Que siempre tenemos fuerzas, calma, tiempo… y que no nos afecta nada. Pero también somos humanos.
En cada sesión entregamos mucho más que conocimientos o técnicas: entregamos presencia, escucha profunda, energía emocional, cuidado y responsabilidad. Y eso no termina cuando se cierra la puerta de la consulta. También estamos cuando llamáis en fines de semana, festivos, noches difíciles… cuando el dolor no entiende de horarios. También nos quedamos un poco más en una sesión si intuimos que alguien no está preparado para marcharse con el n**o aún en la garganta.
Y sí… otras veces ajustamos los tiempos cuando estamos en una fase de mantenimiento, porque justo detrás viene otra persona que está atravesando un momento crítico y quizá necesite ese “ratito más” que hoy tú no necesitas. Y lo hacemos tratando de ser lo más justos y humanos posible.
A lo largo de toda mi trayectoria han sido muy pocas las personas que han mostrado una queja por el tiempo de la sesión. Muy pocas. Pero cuando ocurre… duele. Porque de pronto sentimos que todo lo que damos —la implicación, la entrega, las horas fuera de agenda, las emociones que también nos llevamos a casa— desaparece. Y nos vemos reducidos a una cifra, a un reloj, a una máquina que debe funcionar perfecta, sin sentir.
Y no somos eso.
Somos personas que también se cansan, que se preocupan, que a veces llegan a casa con la mente aún llena de historias que importan. Personas que os acompañan con cariño y respeto, y que hacen lo mejor que pueden, cada día, para estar a la altura de la confianza que depositáis en nosotros. Nuestro equipo administrativo hacen lo imposible para ajustar agendas a vuestras necesidades. Nos llaman para pedirnos ampliar agenda cuando algún paciente lo necesita y lo hacen como si se tratase de un familiar de ellas. Ese es el EQUIPO que formamos.
Gracias —de corazón— a todos los que entendéis nuestra parte humana. A los que valoráis no solo el tiempo medido, sino el tiempo sentido. Porque vuestro respeto y cuidado también nos sostiene.
Estefania López Psicólogos.