21/12/2025
Cuando el año se acaba… no todo el mundo llega con ilusión.
Hay personas que llegan a diciembre cansadas.
No de hacer cosas, sino de sostener.
De aguantar, de adaptarse, de seguir cuando por dentro ya había poco.
Y entonces llegan las luces, las comidas, los mensajes de “qué ganas de Navidad”…
y puede aparecer la sensación de no encajar.
De no sentir lo que “se supone” que hay que sentir.
Si este año no te nace la alegría, no hay nada roto en ti.
El cansancio emocional no siempre se ve, pero pesa.
Y pesa más cuando te exiges estar bien.
A veces, terminar el año no va de cerrar etapas ni de hacer balances perfectos.
Va de reconocer que has llegado hasta aquí como has podido.
Y eso ya es mucho.
Quizá este año tus propósitos no tengan que ver con hacer más,
sino con exigirte menos.
Con descansar sin culpa.
Con escucharte.
Con permitirte no poder con todo.
No necesitas empezar el año siendo otra persona.
Tal vez solo necesites empezar siendo un poco más amable contigo.
Desde aquí, queremos recordarte algo importante:
tu ritmo también es válido.
Tu manera de vivir estas fechas, también. Estefania López Psicólogos