25/10/2022
Una de las frases que con más frecuencia escucho en consulta es: "La salud es lo más importante." Por desgracia, suelen decirmela pacientes que han perdido una parte de su salud, y es entonces cuando empiezan a valorarla como se merece, y por tanto a hacer esos pequeños cambios que la mejoran.
A día de hoy, sabemos que muchas de las enfermedades que con más frecuencia se producen en nuestra sociedad tienen factores de riesgo que son fácilmente modificables. Enfermedades como las cardiovasculares, la diabetes, o enfermedades pulmonares crónicas, entre otras.
Muchos de los factores de riesgo son comunes a varias de ellas: una alimentación inadecuada (en cantidad y/o calidad), la inactividad física, el consumo de tabaco o el alcohol, la falta de exposición solar o un mal descanso.
Cuando la enfermedad ya ha aparecido, es mucho mayor el sacrificio que tendremos que hacer para mantenernos saludables, e incluso haciendo dicho sacrificio, es probable que tengamos que convivir con sus síntomas y sufrimiento.
Lo mismo pasa con una gran cantidad de dolores y condiciones músculo-esqueléticas: se pueden prevenir cambiando pequeñas cosas de nuestra vida cotidiana: aprender un mejor manejo del dolor agudo, aumentar las capacidades de nuestros tejidos, mejorar nuestro metabolismo y nuestro descanso, etc.
Por tanto, te animo desde aquí a que no esperes a perder una parte de tu salud y empieces hoy, aquí y ahora, a dar esos pequeños pasos que te evitarán sufrimiento y males mayores a futuro.