21/11/2025
A veces llegáis a la consulta después de años normalizando molestias: picor, tirantez, piel que se agrieta con facilidad, relaciones que duelen…
Y muchas pensáis que “es lo que toca” por la edad, los partos o por el diagnóstico que os dieron hace tiempo.
No siempre es así.
En algunos casos, trabajar el tejido con ondas de choque puede marcar la diferencia. Ayudan a mejorar la microcirculación, la oxigenación y la elasticidad de la zona, SIN DOLOR.
En condiciones como el liquen escleroso, cicatrices, sequedad persistente o pérdida de flexibilidad, este pequeño empujón puede ayudar a que el tejido responda mejor.
Cada caso es diferente, y por eso siempre empezamos por una valoración: para entender qué necesitas tú, no “lo que se suele hacer”.
Si te reconoces en algo de lo que cuento, quizá esto pueda ayudarte.