22/05/2025
Finalmente visité el recinto de La Sagrada Familia y pues, qué puedo decir, si cualquier palabra o calificativo que utilice se va a quedar corto. Si bien jamás he sido una persona devota (ni de botas porque me lastiman), me ha resultado imposible no sentirme abrumado por semejante construcción y por ello resaltaría 2 cosas:
1) A mi gusto la fachada de La Pasión (que aparece en la última foto que comparto) es más impresionante que la del nacimiento pese a tener menos ornamentos. El estilo escultórico más reticente, duro y un tanto abstracto siemplemente me volaron la cabeza.
2) Si el exterior de la catedral es espectacular, olvídense, su interior es simplemente fuera de este mundo. Las imponentes columnas que se levantan como tallos de flores gigantes lo hacen sentir a uno tan, pero tan pequeño, que por primera vez en la vida me imaginé como se sentiría ser una hormiguita. Cosa aparte los vitrales que "oh, por dios", ¡qué maravilla bañarse bajo esos colores!
Si un día me caso por la iglesia ahí voy a armar mi boda y los invitaré a todos.
Sí cabemos.