20/01/2026
2016. (tienes que ver mi segunda foto). Yo creía que estaba sano. Spoiler: no tanto.
Vivía en Granada (igual que ahora), primeros años de universidad, horarios caóticos, comida “lo que pillara”, dormir poco, beber más de la cuenta y entrenar… cuando me motivaba.
Ya estaba en segundo de medicina y empezaba a ver lo mucho que me gustaba la fisiología y las hormonas (spoiler de lo que vendría después) y respecto a la segunda foto: NO es un experimento clínico.
Son restos de comida de las novatadas del Lucas de Medicina de Granada.
Aún no sabía de metabolismo… pero ya iba bien cargado de hidratos.
No estaba enfermo.
Pero tampoco estaba bien.
El peso subía y bajaba según épocas.
El cansancio era “normal”.
La relación con la comida… mejorable.
Y como muchos, pensaba:
👉 “Ya dormiré más adelante”
👉 “Cuando tenga tiempo entreno en serio”
👉 “Si estoy joven, no pasa nada”
Probé todos los deportes que la UGR me ofrecía, sin exagerar.
Mucho movimiento, poca estrategia.
Y sí… también fue época de disfraces, cosplay y frikadas varias 😅
El cambio no llegó con una epifanía.
Llegó cuando empecé a tratar mi cuerpo con algo básico:
✔️ Dormir mejor
✔️ Comer mejor (no perfecto)
✔️ Entrenar fuerza de forma constante
✔️ Dejar de ir “tirando”
Hoy lo veo claro, como persona y como endocrino:
No es falta de fuerza de voluntad.
Es biología + hábitos repetidos.
Mismo cuerpo.
Metabolismo distinto.
Más energía, menos culpa y mucha más paz con la comida.
Y como siempre… llego tarde a los trends 😂
Pero a tiempo para decirte esto:
Tu 2016 no se puede cambiar.
Tu 2026, sí.
, ,
👉 Pregunta importante:
Si volvieras a 2016,
¿qué hábito cambiarías primero?
Te leo 👇