28/09/2017
El Síndrome Arnold-Chiari es un padecimiento que no presenta síntomas y cuando los presentan son de una naturaleza insospechada. Esta malformación suele ser detectada en tratamientos o diagnósticos destinados a otras enfermedades. “La causa se cree es resultado de un defecto estructural que se produce durante el desarrollo del feto… y puede aparecer en más de un miembro de la familia”.
Cuando la deformación es reconocida por los médicos, suele mostrar signos y síntomas abundantes y variados, localizados en el cráneo, la espina dorsal, en los ojos y en los oídos, acompañados de la pérdida de sueño, sensación de fatiga, hidrocefalia, dolor en las axilas, entre otros. El síntoma más común y primario, y a veces único, es dolor de cabeza que se presenta en el área occipital, conocida como nuca. Este dolor se agrava al toser, al agacharse o al hacer esfuerzos físicos.
Según la doctora Marta Fernández Gamboa, Presidenta de la Asociación de Amigos de la Malformación de Arnold Chiari (ANAC), la malformación de Arnold Chiari son “enfermedades congénitas que se producen durante las primeras semanas del desarrollo embrionario, son defectos estructurales que se caracterizan por la alteración anatómica de la base del cráneo que tiene un volumen más pequeño y de las estructuras neurológicas adyacentes, con herniación del cerebelo y del tronco del encéfalo […]. Esto causa que el “cerebelo y el tallo cerebral sean empujados hacia abajo […]. La presión sobre ambos puede afectar las funciones controladas por esas áreas y bloquear el flujo del líquido cefaloraquídeo (LCR)”.
Además del posible defecto estructural, la doctora Fernández, agrega que existen otras causas probables como genéticas, o debido a la exposición a sustancias perjudiciales, carencia de vitaminas, y nutrientes adecuados en la dieta de la madre durante el desarrollo fetal, así como lesiones, infecciones o envejecimiento.
No dude en atender a su hijo si éste se tropieza con frecuencia, su andar le parece extraño, tiene dolor de cabeza, nuca y cuello, o pecho, tiene dificultades para alcanzar objetos cercanos o a su altura, o no coordina los movimientos que suelen ocupar la mano y el ojo al mismo tiempo. También distinga si presenta problemas para hablar, en los movimientos oculares rápidos o de vista como sensibilidad a la luz o visión borrosa. Asegúrese que no tenga dificultades para oír, o tenga debilidad, adormecimiento o pérdida de sensibilidad, así como insomnio, depresión o problemas de conducta.