23/02/2026
El psicoanalista Donald Winnicott observó algo interesante: hay personas que parecen funcionales pero no se sienten reales: cumplen, trabajan, son educados, no dan problemas, ejercen de buenas madres o padres, esposos correctos, hijos adecuados... "demasiado buenos, demasiado correctos"...
Pero por dentro sienten vacío, inquietud, irrealidad, angustia, insomnio...
Winnicott llamó a esto el “falso self”. Es la versión de ellos que se formó para adaptarse, para no ser rechazado, para encajar sin dar problemas, ocultando el enfado, la tristeza, la queja, lo diferente, lo original, lo que en su familia o entorno es criticado o directamente rechazado.
Cuando un niño o niña percibe que no puede ser espontáneo, o que sus emociones molestan, o
que solo es querido o aceptado en la familia cuando se comporta de cierta manera, aprende a actuar, se pone una máscara o varias.
Y así nace el falso self: una identidad construida para sobrevivir,no para vivir. El problema es ocultar, enterrar la parte natural y auténtica.
El problema es olvidar quién es debajo de la adaptación. El problema es olvidar quitarse la máscara cuando ya no es necesaria para sobrevivir, al ser adultos. Olvidar incluso que se lleva una máscara, y pensar que se es la propia máscara.
Para Winnicott, la salud emocional NO es perfección, y NO es estar siempre bien y tener siempre emociones positivas. Es poder ser espontáneo, sin herir ni faltar al respeto, pero ser una misma. Imperfecta. Viva. Humana. No hay error en ser quien uno es, es más, eso sería lo verdaderamente sano psicológicamente.
El verdadero self aparece cuando alguien puede existir sin sentir que debe actuar para ser querido.
No es egoísmo, es autenticidad.
¿Lo que muestras es quien eres de verdad, aunque incomode al otro,o es lo que aprendiste que debías ser? ¿Actúas desde ti mismo, o desde el miedo al rechazo? ¿Recuerdas quién eres cuando no tienes necesidad de encajar, cuando no tienes miedo?