10/06/2019
Buscamos experiencias, personas, cosas que nos ofrezcan seguridad, estabilidad o un relajación que haga que nos encontremos más agusto. Al encontrarlo, nos aferramos a ellas como si nada a nuestro alrededor fuera a cambiar nunca y siendo esta por tanto la llave que soluciona todos nuestros problemas.
La única ley que no cambia, es el propio cambio. Todo evoluciona, no hay nada en el universo que se mantenga estable, la temperatura, la primavera y el otoño, las mareas, nuestra posición en el universo, los años pasan y los animales nacen, crecen y mueren. No hay nada en la naturaleza que no esté en permanente transmutación.
El ser humano debe encontrar su sitio, y entender que uno de sus mayores miedos, el miedo al cambio, es justo lo que nos aleja de nuestra propia naturaleza. El ser humano es un cambio constante y solo habrá felicidad el día que pueda cambiar con todo lo que le rodea, sin que su vida, se base en aquello que creyó, o en aquello que puede pasar, solo existe un cambio, el de hoy, llevarlo acabo te hace conectar contigo; estar en la misma corriente del universo, estar fluyendo, estar en paz.