26/09/2025
“Desde niños todos crecemos rodeados de ropa: tejidos que hablaban de la vida diaria, de estatus, de memoria. En Maracaibo, comencé a experimentar con esos materiales hasta descubrir que cada prenda encierra más que tela: guarda gestos, secretos, movimientos y momentos que no se repiten.
Mi encuentro con la resina, primero en Venezuela y después en Barcelona, fue decisivo. La resina me permite **sellar el tiempo**: atrapa el brillo, realza los colores y protege la fragilidad de la ropa, transformando lo cotidiano en algo que trasciende. Lo que alguna vez fue un objeto de consumo masivo se convierte, en mis manos, en una pieza única.
Mi obra nace del **Pop Art y el arte contemporáneo**, pero se nutre de un lenguaje propio: mezclar ropa usada, marcos vintage, pintura automotriz y resina para crear composiciones que oscilan entre el minimalismo y el exceso cromático. Cada pieza es un espejo de cómo nos vestimos para pertenecer, de cómo la moda se convierte en religión, en disfraz, en motor de identidad.
Al coleccionar una de mis obras, no se adquiere solo un objeto artístico:
se adquiere **un fragmento de tiempo encapsulado, un rastro de memoria y transformación**, un recordatorio de que incluso lo efímero —la moda, el consumo, lo que usamos y desechamos— puede convertirse en símbolo perdurable.
Mi propósito es claro: **darle una segunda vida a la ropa, transformar lo que fue cotidiano en legado visual, y abrir un diálogo sobre lo que somos a través de lo que vestimos.**”