08/03/2026
Yo soy quien soy por mis círculos de mujeres que me han acompañado en mis 53 años de vida. Cuando pienso en ella, en mi vida, veo un hilo que la atraviesa de principio a fin: las mujeres.
Mi madre. Mis hermanas, mis tías y mis primas, que han sido un pilar fundamental en mi vida.
También mi nana Matilde, y las mujeres que ayudaron a mi madre desde los oficios del hogar.
Mujeres trabajadoras, generosas, presentes en la vida cotidiana, que también forman parte de mi historia.
Con ellas crecí, jugué, aprendí, me pelee, me reí, lloré y celebré.
Después vinieron las amigas del colegio, las de la universidad, las de mis años en Pamplona, las compañeras de trabajo y muchas otras mujeres que la vida ha ido poniendo en mi camino.
Ahora, que me ha tocado vivir fuera de Venezuela, mis círculos de mujeres han sido apoyo, sostenimiento, renacimiento, reflexión y compresión. Empatía sin aristas. Mis amigas de la UCAB que vine a conocer y re conocer en Madrid, mis compañeras del Club de lectura de la UCAB y que estamos regadas por el mundo, Las Espléndidas que nos hemos acompañado en la reinvención desde el amor compartido por años de estar en la misma facultad de arte. Y, de forma más reciente, mis mujeres del Creetelo Club que me han empujado y me han hecho darme cuenta que tengo gente que me puede ayudar para caminar acompañada en el desarrollo de mis proyectos.
Con los años he entendido algo muy claro:
las mujeres han sido mi refugio y mi sostén.
Muchas amigas se han convertido en hermanas elegidas.
Y los lazos, cuando se cuidan, se vuelven más fuertes con el tiempo.
Ahora miro a la nueva generación —mis sobrinas hermosas— y me emociona pensar que la historia continúa.
Hoy solo quiero dar las gracias a todas las mujeres que han tejido mi vida.
Ustedes saben quiénes son.