Meditando con Maria

Meditando con Maria Guia de crecimiento personal. y Maestra de Meditación Alquímica
🌺Terapias online/presenciales
?

Muchas veces hacemos las cosas por obligación y no por elección. Y lo peor es que ni siquiera nos damos cuenta: creemos ...
06/04/2026

Muchas veces hacemos las cosas por obligación y no por elección. Y lo peor es que ni siquiera nos damos cuenta: creemos que no queda de otra, que “hay cosas que hay que hacer” aunque no nos gusten. Pero con los años me he dado cuenta de que casi nunca es que no nos gusten… es desde dónde las hacemos.

Cuando vivimos desde la obligación, desde la comparación, desde el demostrar, algo en nosotras se va cerrando. El corazón se va poniendo duro, como si necesitara una coraza para aguantar. Y esa coraza, sí, te protege… pero también te impide recibir, te impide disfrutar, te impide ser tú y sentirte segura. Porque por dentro sigue sonando la misma idea: “no hay opción”, “me van a juzgar”, “van a descubrir algo que ni yo misma acepto”.

Y entonces el cuerpo lo cuenta. Lo cuenta en las contracturas, en los dolores de cabeza, en la mandíbula apretada, en los puños tensos… en esa rigidez constante que no te deja soltar. Y muchas veces también lo vemos reflejado en cosas físicas como el colesterol alto: un corazón endurecido, un centro que se ha ido cerrando por años de sostener y sostener.

Por eso este mes en la Escuela vamos a trabajar en romper esa coraza alrededor del corazón. Pero no desde el “ábrete” a la fuerza, porque no es tan fácil. Antes hay que hacer algo más importante: crear seguridad. Aceptar cada parte de ti. Recuperar la confianza de que ahora sí puedes. No porque sepas cómo hacerlo perfecto, sino porque te sientes capaz de atravesar la incertidumbre y lo desconocido. Porque tienes herramientas. Porque confías en ti. Porque pase lo que pase, vas a remontar el vuelo.

Y desde ahí… sí. Desde ese lugar, el corazón se ablanda. Y entonces soltar deja de ser una frase bonita y se vuelve algo real, sostenido por tu cuerpo.

Si esto te resuena, te espero en la Escuela. Tienes el link en mi bio. Y si prefieres, mándame un privado y te cuento un poquito más. 🤍

Llevo más de 25 años sentándome al lado de personas en el momento exacto en el que la vida se rompe.Primero fue como enf...
27/03/2026

Llevo más de 25 años sentándome al lado de personas en el momento exacto en el que la vida se rompe.

Primero fue como enfermera oncológica en cuidados paliativos. Ahí aprendí algo que no se enseña en ninguna universidad: cómo suena el miedo cuando se queda solo en una habitación. Cómo se mueve la culpa en el pecho. Cómo el amor, incluso en los últimos días, puede ser lo único que le devuelva el aire a alguien.

Y después, la vida me llevó a acompañar desde otro lugar: Cambió el contexto, pero no cambió el núcleo. Porque he visto traumas que cualquiera llamaría “horribles”… y también he visto historias que desde fuera parecen “no tan graves” y, aun así, dejaron la misma herida. La misma huella. La misma profundidad.

Y con los años, lo he entendido con una claridad que me emociona: casi todo lo que duele de verdad tiene la misma raíz.
La falta de amor.

Amor como sostén. Como mirada. Como seguridad. Como estoy aquí contigo.

Y casi todo lo que sana… sana con lo mismo.
AMOR

Por eso, si hoy estás atravesando un momento oscuro, si sientes caos, si no sabes hacia dónde vas, si estás cansada de ser fuerte… quiero decirte esto, como si te lo dijera cerquita, sin prisa:
no estás sol@.

Existen personas. Existen herramientas. Existe acompañamiento.

Y sí: hay salida. Hay luz. Hay amor, aunque ahora no lo veas.

Una de las cosas que más me enorgullecen es lo que ocurre en mi consulta. Ese momento en el que una historia deja de ser una condena y se convierte en un camino. Ese instante en el que alguien vuelve a respirar distinto. Vuelve a habitar su cuerpo. Vuelve a mirarse con más ternura.
Pero siempre lo digo claro: no lo hago yo sola. Lo hacemos junt@s.

Yo te guío, te sostengo y te doy las herramientas.
Pero tú eres quien toma consciencia, e asume responsabilidad, se remanga y se pone a currar por tu vida.

No hay recetas mágicas.
Lo que sí hay, es amor, acompañamiento y seguridad a tu disposición.
Y a veces, eso es exactamente lo que necesitas para volver a casa.

Y si quieres que te acompañe, escríbeme o mira el link de mi bio. 🤍

Llevo más de 25 años sentándome al lado de personas en el momento exacto en el que la vida se rompe.Primero fue como enf...
27/03/2026

Llevo más de 25 años sentándome al lado de personas en el momento exacto en el que la vida se rompe.

Primero fue como enfermera oncológica en cuidados paliativos. Ahí aprendí algo que no se enseña en ninguna universidad: cómo suena el miedo cuando se queda solo en una habitación. Cómo se mueve la culpa en el pecho. Cómo el amor, incluso en los últimos días, puede ser lo único que le devuelva el aire a alguien.

Y después, la vida me llevó a acompañar desde otro lugar: Cambió el contexto, pero no cambió el núcleo. Porque he visto traumas que cualquiera llamaría “horribles”… y también he visto historias que desde fuera parecen “no tan graves” y, aun así, dejaron la misma herida. La misma huella. La misma profundidad.

Y con los años, lo he entendido con una claridad que me emociona: casi todo lo que duele de verdad tiene la misma raíz.
La falta de amor.

Amor como sostén. Como mirada. Como seguridad. Como estoy aquí contigo.

Y casi todo lo que sana… sana con lo mismo.
AMOR

Por eso, si hoy estás atravesando un momento oscuro, si sientes caos, si no sabes hacia dónde vas, si estás cansada de ser fuerte… quiero decirte esto, como si te lo dijera cerquita, sin prisa:
no estás sol@.

Existen personas. Existen herramientas. Existe acompañamiento.

Y sí: hay salida. Hay luz. Hay amor, aunque ahora no lo veas.

Una de las cosas que más me enorgullecen es lo que ocurre en mi consulta. Ese momento en el que una historia deja de ser una condena y se convierte en un camino. Ese instante en el que alguien vuelve a respirar distinto. Vuelve a habitar su cuerpo. Vuelve a mirarse con más ternura.
Pero siempre lo digo claro: no lo hago yo sola. Lo hacemos junt@s.

Yo te guío, te sostengo y te doy las herramientas.
Pero tú eres quien toma consciencia, e asume responsabilidad, se remanga y se pone a currar por tu vida.

No hay recetas mágicas.
Lo que sí hay, es amor, acompañamiento y seguridad a tu disposición.
Y a veces, eso es exactamente lo que necesitas para volver a casa.

Y si quieres que te acompañe, escríbeme o mira el link de mi bio. 🤍

Esta mañana vi el primer brote en una rama de mi higuera 🌱que llevaba meses “vacía”. Era tan pequeño que casi no se veía...
23/03/2026

Esta mañana vi el primer brote en una rama de mi higuera 🌱que llevaba meses “vacía”. Era tan pequeño que casi no se veía… pero a mí me cambió el cuerpo. Me quedé mirándolo como quien recibe una señal: la vida no empuja, no grita, no fuerza. La vida simplemente… abre.

Y pensé: nosotras también somos naturaleza. También somos estación. También florecemos.

Pero para florecer hace falta algo que muchas hemos aprendido a cerrar: el corazón. Ese motor energético que lo mueve todo. Porque cuando la vida duele, el corazón se endurece para protegernos. No por frialdad, sino por amor propio mal entendido: así no me vuelve a pasar. Y sin darnos cuenta, pasamos de vivir a defendernos. Respiramos más arriba. Recibimos con cautela. Nos mostramos a medias. Y claro… así es difícil brotar.

Hay cuerpos que lo expresan incluso en lo físico. Si convives con colesterol alto, tu cuerpo también te está pidiendo lo mismo que la primavera le pide a la tierra: ablandar. Soltar tensión. Abrir espacio. Permitirte recibir.

Porque un corazón endurecido no solo se protege del dolor… también se protege de la alegría. Y entonces la vida llega, pero no entra del todo.

La primavera, por dentro, empieza cuando el cuerpo siente seguridad. Cuando deja de estar en alerta. Cuando la confianza se vuelve un lugar habitable. Y desde ahí, el corazón se abre sin miedo, con calma, con verdad.

Hoy quiero que este post sea un recordatorio suave: estás a tiempo de florecer, pero no a la fuerza. A tu ritmo. Con ternura. Con seguridad. Lento…

Si te apetece, cuéntame en comentarios: ¿qué dudas tienes sobre la energía de la primavera y cómo trabajarla de forma segura? 🤍🌷

Hay días en los que lo deseas con todo tu corazón…y aun así no lo haces.Te propones avanzar, empezar, sostenerlo.Y de re...
18/03/2026

Hay días en los que lo deseas con todo tu corazón…
y aun así no lo haces.

Te propones avanzar, empezar, sostenerlo.
Y de repente aparece “algo”: procrastinas, te distraes, te saboteas.
Y la mente se va a lo fácil: “soy un desastre”, “no tengo fuerza de voluntad”, “siempre igual”.

Muchas veces no es pereza.
Es protección.

Porque por debajo de ese “no puedo” hay memorias antiguas.
Memorias de trauma que fragmentaron partes de ti.
Partes que un día aprendieron mecanismos de supervivencia para mantenerte a salvo: controlar, postergar, congelarte, complacer, desaparecer, atacar antes de ser herida.

Y lo más importante: esas partes no son tu enemiga.
Son tu historia intentando cuidarte con herramientas viejas.

Son esas reacciones automáticas que aparecen de golpe…
y luego te arrepientes.
No porque seas “mala” o “débil”,
sino porque dentro de ti hay una parte que sigue creyendo que hoy todavía hace falta sobrevivir.

Y no se transforma luchando.
Se transforma abrazándola.
Escuchándola.
Integrándola.
Honrándola por lo que hizo por ti entonces…
y enseñándole, con amor y con cuerpo, que ahora ya es otro tiempo.

Porque para que llegue esa versión nueva de ti en la que estás trabajando, primero hay que hacer espacio.
Espacio interno.
Para que baje más energía, más alma, más presencia a tu cuerpo.
Para poder encarnar lo nuevo, sin que lo viejo se active por miedo.

Si esto te ha resonado y quieres trabajarlo a fondo, puedes reservar una terapia energética integrativa conmigo.
Vamos a llevar a tu cuerpo a la coherencia bioenergética para desprogramar esas memorias de trauma…
y dejar sitio a todo lo que ya te está esperando. 🤍

Mereces vivir una vida bonita cocinada a fuego lento.Con tanta información y con tanta necesidad de hacer y de tener par...
16/03/2026

Mereces vivir una vida bonita cocinada a fuego lento.

Con tanta información y con tanta necesidad de hacer y de tener para llenarnos, hemos perdido el suelo. Y cuando el suelo se pierde, todo se vuelve prisa. Todo se vuelve ruido. Todo se vuelve “más”Nada es suficiente, todo se vacía…

Pero cuando todo se tambalea, y cuando el caos de fuera nos mueve por dentro, toca recordar algo muy simple: volver a lo lento, volver a lo básico, volver a lo esencial. Porque lo que permanece es sencillo. La verdad es simple. Todo lo demás viene del ego.

Si sientes un vacío en tu interior, para en seco. Bájate de la velocidad con la que se mueve todo. Detente. Y mírate una vez más. Para recordar quién eres, qué es lo que funciona para ti, y hacia dónde quieres seguir caminando.

Yo sé que es difícil no dejarse arrastrar por el ruido… por lo que todo el mundo dice que “deberías” hacer. Por eso quiero que este perfil sea para ti un recordatorio.

Un recordatorio de parar.
De vivir despacio.
De vivir a la luz de las velas.
De relajarte escuchando música o leyendo un buen libro.
De tocar a alguien que quieres.
De salir fuera y escuchar los pájaros.
De pisar el césped.
De sentir tu cuerpo.

Porque mereces vivir una vida bonita cocinada a fuego lento, que no se te olvide.
Que cuando intentamos cocinar algo rápido… el sabor no es el mismo. 🤍

Para mí, el éxito ya no tiene que ver con “llegar”.Tiene que ver con vivir.Con haber construido una vida bonita que func...
09/03/2026

Para mí, el éxito ya no tiene que ver con “llegar”.
Tiene que ver con vivir.
Con haber construido una vida bonita que funcione para mí.
Una vida que me quede bien puesta.
Una vida que no necesite vacaciones para poder soportarla.
Una vida con espacios respirables, con calma real, con placer, con presencia.
Una familia, una relación, un negocio y un cuidado personal que no sean “perfectos”… sino míos.
Porque hay demasiado ruido ahí fuera.

Demasiadas voces diciéndote cómo tienes que comer, cómo tienes que entrenar, cómo tienes que sanar, cómo tienes que vivir, yo elegí algo más simple y más verdadero:
quedarme con lo que me funciona a mí, con mi energía y con la vida que tengo.

Pero hay un primer paso que casi nadie nombra:
la seguridad.

Porque si tu cuerpo no se siente seguro, no hay placer que entre.
No hay calma que se sostenga.
Puedes meditar, hacer yoga, tomar “lo perfecto”…
y seguir viviendo en modo supervivencia.
Y cuando estás en supervivencia, la vida no se disfruta:

se gestiona.
se aguanta.
se sobrevive.

Por eso, lo que yo acompaño primero no es a hacer más.

Es a volver a casa.
A crear seguridad interna.
A reconocer las memorias de dolor que te empujan a reaccionar, a exigirte, a entrar en bucles…
y a soltar, por fin, esa tensión antigua que no se quita solo con hábitos.
Y entonces pasa lo bello:

vuelve la ilusión.
Vuelve el cuerpo.
Vuelve la vida.
No porque todo sea perfecto…

sino porque tú vuelves a estar dentro de ella.
Si quieres construir una vida bonita que funcione para ti, te acompaño de dos maneras
✨ En mi Escuela
✨ o reservar una mentoría privada y crear juntas tu plan, a tu medida.

Link en mi bio. 🤍

Recordatorios ❤️Recuerda eres suficiente, lo que tienes entre manos es perfecto para crear una vida bonita ✨            ...
08/03/2026

Recordatorios ❤️
Recuerda eres suficiente, lo que tienes entre manos es perfecto para crear una vida bonita ✨

La ley de atracción no se activa porque repitas una frase bonita.Ni porque tengas un vision board precioso.Ni porque lo ...
03/03/2026

La ley de atracción no se activa porque repitas una frase bonita.
Ni porque tengas un vision board precioso.
Ni porque lo escribas 27 veces.🙃

Se activa cuando te conviertes en la energía que dices que quieres.
Y “convertirte” no es pensarlo fuerte.
Es sentirlo en el cuerpo.

Porque tu cuerpo es el que manda la señal real:
si por fuera afirmas calma, pero por dentro estás en tensión…
la vibración que se queda no es la que escribiste.
Es la que estás sosteniendo sin darte cuenta. Porque el universo no entiende palabras, entiende vibración…
por eso la meditación transforma la realidad.

Y aquí es donde casi todas fallamos (y no es culpa tuya):
podemos subir un rato…
pero no sabemos quedarnos ahí.

No sirve de nada vibrar alto si tu sistema nervioso no lo puede sostener.
Si tu cuerpo lo vive como “peligro”, va a volver a lo conocido: control, prisa, sobrepensar, autosabotaje.
No porque haya algo que sanar, si no
Porque tu cuerpo está intentando protegerte.

Por eso este mes, en la Escuela, vamos a trabajar esto a nivel real, práctico, y sí: celular.
Cómo convertirte en una emoción, vibrarla… y entrenar a tu cuerpo para que pueda sostenerla sin volver a caer.

Si te interesa unirte, tienes el link en mi bio.
Y además, si te apuntas ahora, recibes también las clases del mes pasado, donde trabajamos el duelo, los finales y los cambios de etapa.

Y ahora dime: ¿qué te cuesta más… sentirlo o sostenerlo? 🤍

Me he vuelto a cruzar con un texto de Rebecca Campbell y me ha recordado algo que, sinceramente, debería estar tatuado e...
28/02/2026

Me he vuelto a cruzar con un texto de Rebecca Campbell y me ha recordado algo que, sinceramente, debería estar tatuado en la frente para los días de dudas: eres sagrada y estás completa. No por lo que hagas. No por lo que consigas. No por lo impecable que te salga la vida. Sino porque sí. Porque eres.

Y qué descanso se siente cuando lo recuerdas.

Porque a veces vivimos como si hubiéramos venido a esta vida a pasar un examen. Como si tuviéramos que demostrar que merecemos ocupar espacio. Como si el amor fuera un premio por buen comportamiento. Y no. No nos expulsaron del paraíso. No nos lo hicieron a ninguna. Estás plenamente bienvenida aquí, tal y como eres, hoy.

Me encanta esta idea: somos inocentes. Innatamente buenas.
No perfectas. No pulidas. No terminadas. Buenas.

Y ser humana no es hacerlo todo bien. Ser humana es esto: aprender, desaprender, tropezar, pedir perdón si hace falta, reparar, volver a elegir. Ser humana es tener días brillantes y días lentos. Ser humana es crecer sin latigazos. Con suavidad. Con humor. Con paciencia.

Hoy me lo digo con una sonrisa, como una pequeña celebración interna:
no tengo nada que demostrar.
No tengo que ganarme el derecho a estar aquí.
No tengo que convertirme en otra persona para merecer amor.

Lo que sí puedo hacer, y esto sí es precioso, es comprometerme a aprender. A hacerlo un poquito mejor cada día. No desde la culpa, sino desde la ternura. No desde el miedo, sino desde la honestidad.

Y entonces pasa algo bonito: cuando yo me trato con amabilidad, el mundo se vuelve un poco más habitable. Para mí… y para los demás.

Así que hoy, si te sirve, te dejo esta frase como si fuera un brindis:
Baja tu espada. No hay nada que demostrar, eres perfecta ❤️

Hay un tipo de duelo del que casi nadie habla…el que no tiene despedida.No murió nadie.No hubo funeral.No hubo conversac...
23/02/2026

Hay un tipo de duelo del que casi nadie habla…
el que no tiene despedida.

No murió nadie.
No hubo funeral.
No hubo conversación.
No hubo “lo siento”.
Ni un “hasta aquí”.

Solo pasó esto:
esa persona a la que amaste, que estuvo en tu vida… desapareció.

Y tú te quedaste con la herida abierta, buscando señales como quien busca aire:
¿qué hice mal?
¿qué me faltó?
¿por qué yo no merecí un final?

Alguien dijo una vez (no recuerdo quién) que “el dolor es amor que no hemos usado”.
Y se me quedó dentro, porque es verdad:
cuanto más amamos… más nos duele.
Pero el dolor no viene solo por la pérdida.
A veces viene por la ausencia de cierre.

Y cuando no hay cierre externo…
necesitamos crearlo por dentro.
No para “olvidar”.
Para dejar de sangrar.

Este mes, en la Escuela, estamos trabajando el duelo y el dolor como camino de crecimiento:
cómo sostenerlo sin romperte,
cómo convertirlo en fuerza,
y cómo cerrar ciclos que se quedaron colgando.

Y mientras tanto, aquí tienes un ritual pequeñito (pero muy poderoso) para esos finales sin explicación:

🕯️ Ritual de cierre (5 minutos)
1. Enciende una vela.
2. Ponle una gota de un aceite esencial que te guste (si tienes).
3. Si quieres, colócala sobre un cuarzo o un objeto que para ti represente amor y protección.
4. Toca la vela (o pon tus manos cerca) y di en voz baja:

“(Nombre), te honro. Me honro.
Gracias por todo lo que vivimos.
Todo lo que te di, te lo di con gusto.
Ahora yo sigo.
Te honro, me honro, nos amo.
Adiós.”

✍️ Si te nace, escribe una carta con la conversación pendiente…
y quémala con la llama de esa vela (con cuidado).
No es magia de película.
Es un acto de tu sistema: “esto termina aquí”.

Y por favor, escucha esto con el corazón abierto:
cuando alguien no puede decir adiós, muchas veces no es porque tú “no valgas”…
es porque esa persona no puede sostener una conversación adulta e incómoda.
Y no hay nada malo en ti.

Si esto te ha tocado, ven a la Escuela.
Este mes lo estamos trabajando profundo y acompañado.
Tienes toda la info en el link de mi bio❤️

Hoy ha sido un día Bonito de esos que te llenan el alma para un buen rato…. He compartido con mujeres maravillosas un dí...
21/02/2026

Hoy ha sido un día Bonito de esos que te llenan el alma para un buen rato…. He compartido con mujeres maravillosas un día que ha sido un regalo.
Cada día soy más consciente de lo afortunada que soy y por un día decidirme a Volver a Vivir 🌈
Gracias por hacerlo posible❤️ queremos más 🙏🏻
Gracias por hacerlo tan fácil y gracias a .psicologa por ser tan bonitas os quiero de amigas ❤️

Dirección

Madrid

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Meditando con Maria publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Meditando con Maria:

Compartir

Share on Facebook Share on Twitter Share on LinkedIn
Share on Pinterest Share on Reddit Share via Email
Share on WhatsApp Share on Instagram Share on Telegram

Categoría